Fredmore
Romano Manfre More
Perdió el ser humano el Paraíso Terrenal,
cubrió la tierra el diluvio universal,
pero quedaron los animales
con su ayuda, servicio y dones celestiales.
Múltiples especies, reflejos de la divina presencia
comparten la humana existencia.
Mamíferos, aves, peces y reptiles,
diferentes tamaños, formas y colores miles.
En el cielo, en el mar, en la selva tropical,
en el monte, en el campo, en la granja, en el corral
siguen atrayendo la humana mirada
compartiendo su terrenal morada.
“Animal Planet” me transporta a su hábitat natural,
libres en su inmenso ámbito territorial.
Me siento amigo del tigre, del león y del jaguar,
del mono, del elefante y del oso polar,
del águila, del buitre, del gavilán,
del pelícano, del flamenco, del tucán,
del cóndor, de las garzas, de los gorriones,
de los delfines, ballenas y tiburones.
Ahora vuelvo a mi granja familiar,
a los animales domésticos acariciar,
vuelvo a mi mundo más cercano,
todos los animales al alcance de mi mano,
vacas, bueyes, asnos y caballos,
pavos, pollos, gallinas y gallos.
Escucho de los cerdos el gruñido,
de las vacas el habitual mugido.
Oigo en los árboles de los pájaros el gorjeo,
observo de las mansas ovejas el pastoreo.
Allí me espera mi perro fiel,
su alborozo, el calor de su lanuda piel,
con su cola por la emoción agitada
recibe impaciente mi llegada.
En la casa el micho afectuoso
comparte su sillón para mi reposo.
Ternura, afecto, fidelidad,
ayuda, compañía y amistad.
Sinceras, sensibles, apreciadas virtudes,
con Dios excelsas similitudes.
cubrió la tierra el diluvio universal,
pero quedaron los animales
con su ayuda, servicio y dones celestiales.
Múltiples especies, reflejos de la divina presencia
comparten la humana existencia.
Mamíferos, aves, peces y reptiles,
diferentes tamaños, formas y colores miles.
En el cielo, en el mar, en la selva tropical,
en el monte, en el campo, en la granja, en el corral
siguen atrayendo la humana mirada
compartiendo su terrenal morada.
“Animal Planet” me transporta a su hábitat natural,
libres en su inmenso ámbito territorial.
Me siento amigo del tigre, del león y del jaguar,
del mono, del elefante y del oso polar,
del águila, del buitre, del gavilán,
del pelícano, del flamenco, del tucán,
del cóndor, de las garzas, de los gorriones,
de los delfines, ballenas y tiburones.
Ahora vuelvo a mi granja familiar,
a los animales domésticos acariciar,
vuelvo a mi mundo más cercano,
todos los animales al alcance de mi mano,
vacas, bueyes, asnos y caballos,
pavos, pollos, gallinas y gallos.
Escucho de los cerdos el gruñido,
de las vacas el habitual mugido.
Oigo en los árboles de los pájaros el gorjeo,
observo de las mansas ovejas el pastoreo.
Allí me espera mi perro fiel,
su alborozo, el calor de su lanuda piel,
con su cola por la emoción agitada
recibe impaciente mi llegada.
En la casa el micho afectuoso
comparte su sillón para mi reposo.
Ternura, afecto, fidelidad,
ayuda, compañía y amistad.
Sinceras, sensibles, apreciadas virtudes,
con Dios excelsas similitudes.