Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
El frasco se quiebra, el vacío se derrama.
La sombra del maniquí huye a su madriguera
y tomo el lugar de aullido que me roza el brazo.
¿Por qué me sigues mirando desde la cuesta
si los perros de la noche te comieron los ojos?
Acaso porque también yo te sigo hablando
desde la ningunidad de mi lengua demolida
que ahora pretendes limpiar de tus tuétanos.
Ahora que sabes cuánto arde quitarse las escamas,
llegar al final de la alambrada y abrirse la camisa
para que escapen los pájaros destrozados,
ahora que soy el parásito de tu remordimiento,
así como tú eres la larva del espectro de mi sangre,
te digo: las pérdidas son para siempre, el dolor no.
El sufrimiento se acaba con la muerte o el olvido,
igual que con el olvido o la muerte se acaba el amor.
La sombra del maniquí huye a su madriguera
y tomo el lugar de aullido que me roza el brazo.
¿Por qué me sigues mirando desde la cuesta
si los perros de la noche te comieron los ojos?
Acaso porque también yo te sigo hablando
desde la ningunidad de mi lengua demolida
que ahora pretendes limpiar de tus tuétanos.
Ahora que sabes cuánto arde quitarse las escamas,
llegar al final de la alambrada y abrirse la camisa
para que escapen los pájaros destrozados,
ahora que soy el parásito de tu remordimiento,
así como tú eres la larva del espectro de mi sangre,
te digo: las pérdidas son para siempre, el dolor no.
El sufrimiento se acaba con la muerte o el olvido,
igual que con el olvido o la muerte se acaba el amor.
29 de julio de 2020
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