Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ahora que las sombras van cubriendo el polvo fino de tus huellas y que la luna casi ya no araña el sentimiento y no se anida en los ojos cual arena en las ostra, parece que ha llegado el tiempo de abrir las ventanas para que los suspiros que han pagado su condena regresen al viento que les pertenece, parece que es hora de abrir las puertas; sólo por si acaso. Creo que es hora de cambiar los rezos y buscar en otra almohada otro credo.
Creo que el tiempo se pasó de largo, se pasó de listo y ahora hay que recoger los escombros, de tu fiesta los aleluyas y tu olvido, y limpiar las ventanas con un verso desechable.
Parece que las sombras han engullido hasta el color de tu voz que guardaba en los oídos, parece que hoy no habrá refugio en donde esconder las realidades, parece que mañana amanecerá un nuevo mañana para vivir sin ti todos los días que le quedan a mis días.
Due 19.09.12 en una noche en la que he buscado en el cielo un argumento para que te quedes.
Creo que el tiempo se pasó de largo, se pasó de listo y ahora hay que recoger los escombros, de tu fiesta los aleluyas y tu olvido, y limpiar las ventanas con un verso desechable.
Parece que las sombras han engullido hasta el color de tu voz que guardaba en los oídos, parece que hoy no habrá refugio en donde esconder las realidades, parece que mañana amanecerá un nuevo mañana para vivir sin ti todos los días que le quedan a mis días.
Due 19.09.12 en una noche en la que he buscado en el cielo un argumento para que te quedes.
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