Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Bajo los grandes cielos,
arropada de sombras
o por dorados besos,
el alma se abre y cierra
al son que mandan vientos.
Pasan las intemperies
de los viejos recuerdos
a lomos de pegasos
entre fríos luceros
o manantiales de iris
que va poniendo el tiempo
hasta desvanecerse
dejando solo el eco.
Desgarro de las nubes
al corazón desierto;
El aire riza el alma
sin ojos en el cielo...
y en la húmeda tarde
yo, penado veo,
llamas de fuego y sombras,
ilusiones y besos
en veladas bonanzas...
y al corazón perderse
en una flor de fuego.
Luis
Estupendo trabajo tocayo. Me ha gustado mucho el poema. No sé cómo veras el colocar una coma después de húmeda tarde. Un abrazo junto con mi aplauso. Felicidades.