La búsqueda
Yo llevo una pasión, mecha encendida (¿?)
que nunca fue rescoldo(,) siempre fuego(,)
una búsqueda intensa (y) sin sosiego
que jamás fue del todo comprendida.
Muralla Inexpugnable que invalida (inexpugnable)
la entrada de los tibios en el juego(,)
ciudadela de valientes, no lo niego, (12 sílabas)
piedra filosofar, templo de vida. (filosofal)
Yo ansío despertar al genio vivo,
preguntarle ¿por qué en mi pecho hiberna
si yo vivo de búsqueda cautivo? (si vivo en esta...)
¿si este fuego es antorcha de caverna,
o tentación de Cristo en el olivo?
¿da, el morir de pasión, la vida eterna?
Querida Isabel: para que no se te escape ninguna sugerencia o corrección, me permito transcribir tu soneto tal cual yo lo publicaría:
Yo llevo una pasión en mí encendida
que nunca fue rescoldo, siempre fuego,
una búsqueda intensa y sin sosiego
que jamás fue del todo comprendida.
Muralla inexpugnable que invalida
la entrada de los tibios en el juego,
albergue de valientes, no lo niego,
piedra filosofal, templo de vida.
Yo ansío despertar al genio vivo,
preguntarle por qué en mi pecho hiberna
si vivo en esta búsqueda cautivo...
Si este fuego es antorcha de caverna,
o tentación de Cristo en el olivo...
¿da el morir de pasión la vida eterna?
En comentarios anteriores he hecho referencia a esa parte de la creación poética que es una de las más placenteras, definitorias y apasionantes de todo el proceso. Es allí donde la poesía se vuelve un hermoso, complejo y delicado trabajo artesanal: buscar las palabras idóneas, las más sonoras; darle la mejor eufonía posible al verso; corregir las fallas ortográficas, métricas y gramaticales; adecuar la sintaxis; minimizar los ripios; darle fuerza expresiva al verso (esto se logra con las imágenes) y originalidad a las rimas; lograr que el discurso sea verosímil; evitar los clichés, las ambigüedades, las sinonimias excesivas, los epítetos y adjetivos insustanciales, las redundancias; evitar la supeditación del texto poético a las rimas, etc. Todos esos detalles, consciente o inconscientemente, se valoran en ese momento. En mi caso, hasta buscar una imagen (su autor, si lo tuviere) y las fuentes tipográficas apropiadas, forma parte de ese mismo proceso.
Ahora bien, el hecho de que tengamos cierto conocimiento de todo esto, no implica que seamos mejores o peores poetas que los demás, o que escribamos mejores o peores poemas. Todos, sin excepción, somos proclives a incurrir en lo mismo que criticamos; de allí la importancia de promover la crítica entre pares. Si un lector piensa que cierto trabajo merece un elogio, lo dará sin reparar; asimismo debería estar en capacidad de brindar una crítica constructiva cuando, por alguna razón u otra, considere que ese trabajo la merece. También he dicho en otras oportunidades que no creo en el poema perfecto, sí en el perfeccionamiento del arte poético. Los libros especializados, los talleres literarios y los foros contribuyen muchísimo a que uno pueda vislumbrar y reconocer con mayor objetividad sus propias falencias en este apasionante arte.
Para mí la poesía no es un juego, sino un arte y, como en todo arte, tenemos nuestra propia manera de concebirlo y de expresarlo. En el mejor de los casos, podríamos hasta diferenciarlo del arte poético de los demás. Ese sería, en mi opinión, uno de los más preciados dones que pudiera tener un poeta: ser genuino.
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Tu precioso soneto, querida
Isabel, merece un comentario muy aparte: te lo prometo. Pero primero me gustaría que le dieras un vistazo al texto original, adjunto en la cita. Has las correcciones que creas pertinente y luego volveremos a encontrarnos aquí. Sé que tienes muchas inquietudes sobre nosotros, así lo demuestras en la segunda estrofa de tu poema: platicaremos de ello luego. Por ahora, te dejo mi corazón en un abrazo y las gracias infinitas por sumarte nuevamente a nuestro grupo.
Besos.