Un remanso de paz en la penumbra
de la breve existencia de un ocaso,
revestido de perlas y de raso,
anticipa la noche que acostumbra.
A lo lejos, el día se vislumbra
intentando sumir en el fracaso
al magenta silencio del escaso
retozar de la luz que me deslumbra.
Y la linda tonada de un jilguero,
de preciosos matices guarnecida
y evocando sus trinos el romero,
las tinieblas inician su partida
porque saben que pronto y sin esmero
la penumbra vendrá fortalecida.
de la breve existencia de un ocaso,
revestido de perlas y de raso,
anticipa la noche que acostumbra.
A lo lejos, el día se vislumbra
intentando sumir en el fracaso
al magenta silencio del escaso
retozar de la luz que me deslumbra.
Y la linda tonada de un jilguero,
de preciosos matices guarnecida
y evocando sus trinos el romero,
las tinieblas inician su partida
porque saben que pronto y sin esmero
la penumbra vendrá fortalecida.