ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
Despertó una mañana y no vio nada.
Se frotaba los ojos y sentía
el frío de la oscura madrugada
y no el amanecer de un nuevo día.
Su llanto la dejaba devastada.
La cara de sus hijos no veía,
esperaba la magia de algún hada
que desvanezca su melancolía.
Soñaba con volver a su pasado
Y ser esa mujer independiente
que en un rincón había abandonado.
No podría explicar lo que ha causado
en mí, esa ceguera permanente.
Por suerte en un cajón ya la he guardado.
Ana María Pluchinsky
Se frotaba los ojos y sentía
el frío de la oscura madrugada
y no el amanecer de un nuevo día.
Su llanto la dejaba devastada.
La cara de sus hijos no veía,
esperaba la magia de algún hada
que desvanezca su melancolía.
Soñaba con volver a su pasado
Y ser esa mujer independiente
que en un rincón había abandonado.
No podría explicar lo que ha causado
en mí, esa ceguera permanente.
Por suerte en un cajón ya la he guardado.
Ana María Pluchinsky
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