Pequeñas huellas
Los pies desnudos rozando el agua
las manos cargadas de caracoles.
Arde la brisa en el azul...
Las aves en lo alto no temen
chamuscar sus alas.
Un canto lejano trae la mar,
en la playa ríe el niño.
Las olas van y vienen risueñas
con sus vestidos de seda blanca
que depositan sobre la arena,
aparente juego infantil
Agobia el sol en el cenit,
el agua clara y fresca clama.
Quedan los caracoles olvidados
en un altar de roca gris.
Bajo el agua, en su lecho suave
son arrulladas dulcemente
las pequeñas huellas dormidas.
Los pies desnudos rozando el agua
las manos cargadas de caracoles.
Arde la brisa en el azul...
Las aves en lo alto no temen
chamuscar sus alas.
Un canto lejano trae la mar,
en la playa ríe el niño.
Las olas van y vienen risueñas
con sus vestidos de seda blanca
que depositan sobre la arena,
aparente juego infantil
Agobia el sol en el cenit,
el agua clara y fresca clama.
Quedan los caracoles olvidados
en un altar de roca gris.
Bajo el agua, en su lecho suave
son arrulladas dulcemente
las pequeñas huellas dormidas.