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Pequeñeces (divagaciones de un mágico dragón en mi cama)

Vicente Fernández-Cortés

Poeta que considera el portal su segunda casa

Pequeñeces.


Disponte al vuelo,
que un mágico dragón
te invita al cielo.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la besa y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena,
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama,
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo,
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
 
Última edición:
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
Excelentes estimado Vicente, estos bocadillos poéticos
que tan bien has hilvanado,
demuestran tu oficio y tu capacidad para lograrlo,
un saludo cordial,
Eduardo
 
deliciosos aperitivos poéticos, que a mí me han parecido suculentos manjares,marga
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
 
Aunque el del polvo me ha dejado traspuesto y sonriendo, hay otras seguidillas que me parecen de gran lirismo. Pero me quedo con la del polvo, en plan mantra. Un saludo.

Disculpa, poeta. Después de tanto pilotaje por los bulevares de la lírica no he podido reprimir ese derrape extemporáneo, esa pirueta transgresora.
Otro para ti.
 
Última edición:
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Una entrega que grandilocuencia la esencia de los pequeños detalles
Impecable y dadivosa entrega que he disfrutado en toda su extensión
Inmenso placer recorrer la senda de tu pluma
Un abrazo desde mi espacio
Camelia
 
deliciosos aperitivos poéticos, que a mí me han parecido suculentos manjares,marga

Esa suculencia que te invade recoge todos los aromas de este racimo de entrantes para abrir boca.
Siempre será un placer recibirte en mi espacio, poeta espontánea y natural.

Un beso.
 
Una entrega que grandilocuencia la esencia de los pequeños detalles
Impecable y dadivosa entrega que he disfrutado en toda su extensión
Inmenso placer recorrer la senda de tu pluma
Un abrazo desde mi espacio
Camelia


El placer es mío, Camy, por tu presencia en este ramillete de versos.

Otro para ti.
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!


Me gustan esta armoniosas "pequeñeces", que nos regalas; es como si respiraras aire puro; como un ramillete de coloridas de flores frescas; cantarínes versos llenos de encanto, ¡qué gusto disfrutarlos!
 
Última edición:
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Vicente, conozco tus pequeñeces de otros portales y foros, veo que los has puesto hace tiempo por eso no lo he comentado.
me quedo con estos versos.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La luna es tú inspiración. ¿ sigues corrigiendo sus fases?
Un abrazo hasta tus mares galeno.-
 
No sé si decir "monísimos" suena bien aplicado a unos versos, pero eso es lo que me han parecido, alegres, cantarines y una monada (sin ninguna alusión simiesca, qué duda cabe).
Pues eso, encantadores.
Saludos cordiales.


Solo son ocurrencias de reducido alcance, poeta, torpes caprichos de corta intensidad.

Se te echa de menos. Un cordial saludo.
 
Última edición:
La luna es tú inspiración. ¿ sigues corrigiendo sus fases?

No, ya no intervengo en sus caprichos siderales, ya no soy mas que el rastro evanescente
del avatar de un sueño a la deriva, la vana arquitectura de una sombra.

¡Ojalá pudieras irte ahora y volver hace diez años!

Pero eso es imposible. Gracias por comentar, argentina.



 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
Simplemente, magnífico, Vicente. Un placer leerte.
Un abrazo.
 
No, ya no intervengo en sus caprichos siderales, ya no soy mas que el rastro evanescente
del avatar de un sueño a la deriva, la vana arquitectura de una sombra.

¡Ojalá pudieras irte ahora y volver hace diez años!

Pero eso es imposible. Gracias por comentar, argentina.


Primero, para mí nada es imposible Vicente .
Ya he viajado a tus tiempos, como unas tres veces.
En medio del silencio II.
Ya ves tú poesía me desvela.Bss. de canela.
 
Primero, para mí nada es imposible Vicente .
Ya he viajado a tus tiempos, como unas tres veces.
En medio del silencio II.
Ya ves tú poesía me desvela.Bss. de canela.


Tus abuelos, allá donde estén, lo agradecerán.

Gracias por tu impulso.

Bss.
 
Última edición:
Me gustan esta armoniosas "pequeñeces", que nos regalas; es como si respiraras aire puro; como un ramillete de coloridas de flores frescas; cantarínes versos llenos de encanto, ¡qué gusto disfrutarlos!

A veces, querida Isabel, me da por ahí, por la necesaria trama de lo sencillo. El poeta Teócrito tiene toda la culpa del desbarajuste emocional.
Sabes que valoro tus comentarios como sincera expresión de un cariño que te aseguro mutuo.
¿Me perdonarás el evidente retraso? Vergüenza me da.

Un abrazo.
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
Ahora, y como terapia de relajación, que bien se sienten tus versos. Un abrazo, Vicente.
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
Que precioso poema Vicente, de una sensibilidad absoluta, un abrazo desde Tarragona.
 
Muy lindos versos, poeta Vicente, los leí dos veces y la segunda me gustaron más. Saludos con respeto.

Gracias, poeta. El "código del lector" establece que una segunda lectura deparará, en la mayoría de las ocasiones, la asimilación del caudal inspirador hurtado a una primera.

Otro para ti con la misma deferencia.
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Nada de pequeñeces, son verdaderos cantares, no los había leído
Nuevo abrazo
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!
Muy bueno Vicente, un placer leerte.
Un abrazo
Paco
 

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