Percepcion

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
A veces mi alma está serena,

todo fluye como acariciado por aceite

y mis ojos salen más al exterior,

disfrutan, y se paran en lo que les rodea.

Mis labios hablan con cualquiera,

y con cualquiera se ríen.

Hasta con la lluvia

que tanto me entristecía

me complazco,

porque riega mi huerta.

Pero hay días

que un puñal hiere mi corazón,

y todo hierve,

todo es denso, furioso,

el cielo se pinta de rojo,

y en mi pecho se descomponen simientes

que hacía poco eran apacibles,

y como cuando abonan el campo,

todo a mi alrededor hiede,

es turbio y fuerte.

Es necesario que pase el tiempo,

que el agua venga

y que el sol caliente,

para que, como del abono,

surjan las plantas con fuerza,

y, como el fermento del mosto,

haga trasparente su fondo;

que el azúcar se convierta en alcohol

y no sea tan dulce,

pero cure las heridas

y alegre el alma,

como la vida.

Es necesario sentir todos los momentos,

saborearlos,

como el amargor del cianuro

que penetra en la lengua

y nada lo quita,

o como el agridulce de una naranja

fresca como una fuente

y que te deja el anhelo de otra,

como una noche de amor sincero

de las que se guarda su sabor siempre

y siempre que se repite

cala en el alma,

dejándola flotando

hasta la mañana siguiente.

Hoy brindo por la vida

con la suavidad de tus caricias

y con la pena de una muerte,

con la hipnosis de una candela,

con la alegría de una nevada

en una casa caliente.

Brindo por la vida

hasta que la luz me la quite de mis ojos

para siempre.
 
A veces mi alma está serena,

todo fluye como acariciado por aceite

y mis ojos salen más al exterior,

disfrutan, y se paran en lo que les rodea.

Mis labios hablan con cualquiera,

y con cualquiera se ríen.

Hasta con la lluvia

que tanto me entristecía

me complazco,

porque riega mi huerta.

Pero hay días

que un puñal hiere mi corazón,

y todo hierve,

todo es denso, furioso,

el cielo se pinta de rojo,

y en mi pecho se descomponen simientes

que hacía poco eran apacibles,

y como cuando abonan el campo,

todo a mi alrededor hiede,

es turbio y fuerte.

Es necesario que pase el tiempo,

que el agua venga

y que el sol caliente,

para que, como del abono,

surjan las plantas con fuerza,

y, como el fermento del mosto,

haga trasparente su fondo;

que el azúcar se convierta en alcohol

y no sea tan dulce,

pero cure las heridas

y alegre el alma,

como la vida.

Es necesario sentir todos los momentos,

saborearlos,

como el amargor del cianuro

que penetra en la lengua

y nada lo quita,

o como el agridulce de una naranja

fresca como una fuente

y que te deja el anhelo de otra,

como una noche de amor sincero

de las que se guarda su sabor siempre

y siempre que se repite

cala en el alma,

dejándola flotando

hasta la mañana siguiente.

Hoy brindo por la vida

con la suavidad de tus caricias

y con la pena de una muerte,

con la hipnosis de una candela,

con la alegría de una nevada

en una casa caliente.

Brindo por la vida

hasta que la luz me la quite de mis ojos

para siempre.

Disciplina sensorial para abordar el cumulo de
aspectos de la vida. ir desde lo letal a lo sublime
en ese instrumento que es el alma que acorde
se deja reposar en la tramoya de un teatro lleno
de sensaciones. felicidades. un bello poema que
esgrime una sinceridad unica. saludos siempre
de luzyabsenta
 

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