perdidas

miara

Poeta asiduo al portal
Echo de menos tu rostro,
a pesar de tu ausencia de mirada.
¿En qué país sin nombre te refugiaste?
¿Dónde hiciste tu morada
que mi voz no te alcanzaba?

En mi mano se encuentra el peine
que no cepillará tu pelo;
el gris con plata,
en la tarde no relucirá;
su tacto quedará en mi interior
marcado a fuego
como la piel de tus muñecas,
quietas en tu regazo,
insensibles al paso del tiempo.

No avisaste de tu partida;
te fuiste sin molestar,
sin poderte confiar mi pena
por sentirte tan distinta,
ya sin poderme absolver
de mi necesidad de perdón,
sin salvavidas al que agarrarme,
el que siempre fuiste tú,
madre mía,
por siempre sólo tú.
 
Echo de menos tu rostro,
a pesar de tu ausencia de mirada.
¿En qué país sin nombre te refugiaste?
¿Dónde hiciste tu morada
que mi voz no te alcanzaba?

En mi mano se encuentra el peine
que no cepillará tu pelo;
el gris con plata,
en la tarde no relucirá;
su tacto quedará en mi interior
marcado a fuego
como la piel de tus muñecas,
quietas en tu regazo,
insensibles al paso del tiempo.

No avisaste de tu partida;
te fuiste sin molestar,
sin poderte confiar mi pena
por sentirte tan distinta,
ya sin poderme absolver
de mi necesidad de perdón,
sin salvavidas al que agarrarme,
el que siempre fuiste tú,
madre mía,
por siempre sólo tú.

¡Oh! unos muy sentidos e intensos versos Miara, buenas imágenes nos dejan tus versos, marcando esa melancólica tristeza de una inesperada despedida.
Un placer leerte, te dejo mi saludo.
 
Echo de menos tu rostro,
a pesar de tu ausencia de mirada.
¿En qué país sin nombre te refugiaste?
¿Dónde hiciste tu morada
que mi voz no te alcanzaba?

En mi mano se encuentra el peine
que no cepillará tu pelo;
el gris con plata,
en la tarde no relucirá;
su tacto quedará en mi interior
marcado a fuego
como la piel de tus muñecas,
quietas en tu regazo,
insensibles al paso del tiempo.

No avisaste de tu partida;
te fuiste sin molestar,
sin poderte confiar mi pena
por sentirte tan distinta,
ya sin poderme absolver
de mi necesidad de perdón,
sin salvavidas al que agarrarme,
el que siempre fuiste tú,
madre mía,
por siempre sólo tú.
La tristeza se ancla en un poema donde la separacion
fisica de ese ser querido trae recuerdos en la
segunda estrofa y remarca esa pena grande que
intenta averiguar en donde morara ese ser.
felicidades, saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba