Perdido en el tiempo.

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Todo parecía idílico en aquélla residencia privada para ancianos, la primera de Europa que se probaba con esas características. En las habitaciones habían copiado parte del mobiliario del propio hogar del residente, sus libros, sus más entrañables pertenencias, su música preferida... Los grandes ventanales estaban herméticamente cerrados con un invisible pero sólido cristal, que reflejaba con nitidez la belleza del paisaje e inundaba de luz la habitación. El suave aroma de azahar que parecían desprenderse de los naranjos del jardín, era en realidad un recurso más de los muchos que se estaban ensayando en esta lujosa residencia modelo, con falsos jardines paradisíacos, pequeños lagos y fuentes, donde hasta el sonido de los pájaros procedía de grabaciones de campo de un prestigioso ornitólogo.

Juan, se debatía alteradísimo tratando de soltarse de la firme mano de su cuidadora, que le seguía como una sombra día y noche.
-¡Suélteme, me chivaré a mis padres que es usted un robot y denunciaran al colegio. ¡Aquí todo es falso! -gritaba
-Tranquilo Juan- dijo ella con voz suave de extraños matices- Tu no tienes padres ¿recuerdas?.... Ahora daremos un paseo; hoy han venido a verte tus hijos y tus nietos-
Juan la miró desconcertado, ella le obsequió con un caramelo; al poco de saborearlo se tornó sumiso, con paso vacilante se dejó llevar lentamente camino del jardín.
La tecnología de las cuidadoras se había perfeccionado tanto que casi parecían humanas. Los progresos de la ciencia que se probaban allí eran imparables. Se decía, en las altas esferas, que habían logrado replicas perfectas de familiares y se pagaban precios desorbitados por los falsos visitantes. Los herederos de las grandes fortunas labradas por estos ancianos, lavaban así su imagen y tranquilizaban sus conciencias
-Total, ellos no lo notarían-
Pero Juan si, Juan lo notaba, a pesar de estar perdido en el tiempo.
 
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Un interesante relato estimada Libélula, no importa cuanto avance la ciencia el verdadero cariño no se puede fabricar, un escrito escalofriante! un placer leerte, un abrazo y estrellas !!
 
Cierto mareanueva, pero a veces cuando viajamos a otros paises donde todo parece estar en orden y la gente deja a sus ancianos e incapacitados durante años en recidencias (muy bien atendidos, eso sí) te asalta la idea de un futuro mas allá ..Un terrible y ordenado "mundo feliz", afortunadamente nosotros, aún estamos a años luz de eso. Hace unos (seite años) cuando la ola de calor, estuve en Francia; allí no me percaté de nada, todo era perfecto; al llegar aquí supe por la televisión que muchos ancianos franceses habían muerto debido al calor y permanecían en neveras porque sus familias no se habían presentado; ...Ésa fué mi inspiración para este relato futurista. Gracias por la atención que dispensas y tu opinión
 
Un muy bien llevado relato futurista, Libélula, que no deja de tener un mensaje soterrado : los humanos, con todos nuestros errores y defectos (o quizás precisamente por ellos) somos muy difíciles de sustituir.

Un saludo con estrellas.
 
Un relato muy interesante, Libélula. Además de que me encanta la ciencia ficción, tu prosa invita a reflexionar sobre muchos y profundos aspectos del ser humano, la vejez, la tecnología, etc. Me gustó, amigo. Mi sincera felicitación y abrazo.
 
Gracias una vez más por tu visita hasta mis letras Jmacgar y tienes toda la razón, los seres humanos somos muy dificiles de sustituir, pues hasta para nosotros mismos somos muchas veces grandes desconocidos.
Un abrazo cordial.
 
Un buen relato en el que nos escenificas algo que ya está cercano a la realidad como ya se anuncia en los robots que ejercen funciones en el hogar y ya está en venta.
Quién sabe hasta donde sen llegará en un futuro muy próximo.

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Asi es, estimado Marcos, también es verdad ,que se paga a personas para que visiten a familiares que ya no reconocen a los suyos, ¿quién sabe si en el futuro se sustituirán pos Robot visitantes.?..en fin todo parece tan cercano ya...
Miles de gracias , por tu amabilidad.
Un abrazo
Isabel
 
Pues qué quieres que te diga, un futuro perfectamente aterrador.
A medida que lo leía se me iban poniendo los pelos de punta. Los robots están a la vuelta de la esquina, ya no es futuro.
y las residencias me dan yuyu, y esa tan maravillosa, aún más.
Claro que si hay muchos caramelitos de esos, pues ni te enteras...

Buen relato, amiga.
 
Pues qué quieres que te diga, un futuro perfectamente aterrador.
A medida que lo leía se me iban poniendo los pelos de punta. Los robots están a la vuelta de la esquina, ya no es futuro.
y las residencias me dan yuyu, y esa tan maravillosa, aún más.
Claro que si hay muchos caramelitos de esos, pues ni te enteras...

Buen relato, amiga.
Gracia por visitarme y sentarte a leer, a ver si se inventa pastillas para soñar en las residencias o nos visitan los marcianos, como en la Peli de Cocun,
Besos.
 
Cualquier día voy a empezar a llorar desconsolado, le echaré la culpa a una libélula y a ver que dicen después mis robots cuidadores, les crearé un cortocircuito.

Qué buena eres Isabel.
Un saludo.
 
Cualquier día voy a empezar a llorar desconsolado, le echaré la culpa a una libélula y a ver que dicen después mis robots cuidadores, les crearé un cortocircuito.

Qué buena eres Isabel.
Un saludo.
Ay, lo siento, menos mal que tenemos a Eratalia para hacernos reír...si, lo cierto es que tengo unos relatos que son bastante oscuros,

Gracias por acercarte hasta aquí, si tardas un poquito más, esta ficción será realidad. Ay, el tiempo , eso si que es para llorar,
Un abrazo y mil gracias.
Isabel
 

Todo parecía idílico en aquélla residencia privada para ancianos, la primera de Europa que se probaba con esas características. En las habitaciones habían copiado parte del mobiliario del propio hogar del residente, sus libros, sus más entrañables pertenencias, su música preferida... Los grandes ventanales estaban herméticamente cerrados con un invisible, pero sólido cristal que reflejaba con nitidez la belleza del paisaje e inundaba de luz la habitación; el suave aroma de azahar que parecían desprenderse de los naranjos del jardín, era en realidad un recurso más de los muchos que se estaban ensayando en esta lujosa residencia modelo, con falsos jardines paradisíacos, pequeños lagos y fuentes, donde hasta el sonido de los pájaros procedía de grabaciones de campo de un prestigioso ornitólogo.

Juan, se debatía alteradísimo tratando de soltarse de la firme mano de su cuidadora, que le seguía como una sombra día y noche.
-¡Suélteme, me chivaré a mis padres que es usted un robot y denunciaran al colegio. ¡Aquí todo es falso! -gritaba
-Tranquilo Juan- dijo ella con voz suave de extraños matices- Tu no tienes padres ¿recuerdas?.... Ahora daremos un paseo; hoy han venido a verte tus hijos y tus nietos-
Juan la miró desconcertado, ella le obsequió con un caramelo; al poco de saborearlo se tornó sumiso;con paso vacilante se dejó llevar lentamente camino del jardín.
La tecnología de las cuidadoras se había perfeccionado tanto que casi parecían humanas. Los progresos de la ciencia que se probaba allí eran imparables. Se decía en las altas esferas, que habían logrado replicas perfectas de familiares y se pagaban precios desorbitados por los falsos visitantes. Los herederos de las grandes fortunas labradas por estos ancianos, lavaban así su imagen y tranquilizaban sus conciencias
-Total, ellos no lo notarían-
Pero Juan si, Juan lo notaba, a pesar de estar perdido en el tiempo.

Impactante tu relato, sé que es una enfermedad muy difícil de llevar por las familias pues antes empiezan con una agresividad y rebeldía les da una fuerza que a veces no se puedes controlar ,pero cuando los ingresan ya son simples monigotes en manos de extraños, me da horror, espero no tener que pasar por algo así entre los míos.
Un abrazo mi querida Isabel
 
Impactante tu relato, sé que es una enfermedad muy difícil de llevar por las familias pues antes empiezan con una agresividad y rebeldía les da una fuerza que a veces no se puedes controlar ,pero cuando los ingresan ya son simples monigotes en manos de extraños, me da horror, espero no tener que pasar por algo así entre los míos.
Un abrazo mi querida Isabel
Si, mi querida Carmen, todo lo que antes parecía simples manías de vejez, aquello de ¿quieres que te cuente el cuento de la vieja majadera?...o el viejo vuelve a niño, hoy ha cobrado otra dimensiones, quizás porque ya no tenemos tiempo y fuerzas para hacer lo que siempre hizo la mujer, de enfermera y cuidadora...aun a costa de su salud, física y mental. Triste destino, ¡quién sabe!, quizás se pueda comprar la muerte súbita, para casos irremediables.
Un enorme abrazo, gracias por acercarte a leer.
Con cariño.
Isabel
 
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