Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pudiendo ser por su valor ungido
como galán, ya que su porte es rudo,
fue cobardón y su rugido mudo
penoso grito, por melindre aullido.
Y nunca fue por su ladrar temido
quien al saber que con su boca pudo
morder con ansia, prefirió cornudo
y se quedó mirando al sol, dormido.
Y al despertar el alba, vino el llanto
cuando al pensar que lo dejó su amada
solo encontró en su amanecer quebranto
y el estupor de la conquista errada.
Fue sin dudar, elemental condena
Aparentar...y sucumbir de pena.
como galán, ya que su porte es rudo,
fue cobardón y su rugido mudo
penoso grito, por melindre aullido.
Y nunca fue por su ladrar temido
quien al saber que con su boca pudo
morder con ansia, prefirió cornudo
y se quedó mirando al sol, dormido.
Y al despertar el alba, vino el llanto
cuando al pensar que lo dejó su amada
solo encontró en su amanecer quebranto
y el estupor de la conquista errada.
Fue sin dudar, elemental condena
Aparentar...y sucumbir de pena.