pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Han dejado de florecer los besos
que cada mañana se dedicaban
las miradas se han vuelto rutina
ya no hay risas tontas sin motivos.
Escasas caricias por cumplimiento
saben en la piel a remordimiento
no hay fuego debajo de las sábanas
el tiempo dejó a la pasión sin ganas.
Nacen los días, mueren las noches
se apagaron incluso los reproches
el deseo se evaporó en la piel
al amor lo abandonó tan cruel.
Ya no revolotean las mariposas
el corazón ya no siente cosquillas
se hizo mayor la inocente chiquilla
y el principe ya no regala rosas.
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