Petróleo blanco

Darkshade

Poeta adicto al portal
Aprendí, de pequeña, a bañarme todos los días… hasta dos veces, por el calor…

El invierno me enseñó que una vez por semana; parece poco, pero es suficiente.

Suficiente para la calle, para los huesos y para no espantar demasiado a los clientes.
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y domingo, con una lavadita basta.

Pero hoy es sábado. Veo a Martín —así dice llamarse,
pero tiene cara de Pedro
o de Juan,
incluso de Carmen… de cualquiera, excepto de Martín—.

Los días que he predestinado para citarme con él son especiales.
Primero, afeitarse los sobacos,
bien las piernas y entre los muslos,
depilarse el bigote
y sacarse los capullos en las cejas.

Pedro… enemigo mortal de los pelos.

La ducha resta toda la mierda que se pega al cuerpo en la semana:
gel de baño y una buena esponja;
media hora restregando.

Los hospitales acumulan defunción en la piel; la van bacterianizando poco a poco…
Luego, el tabaco.

Juan no soporta el olor a nicotina en el cabello de ninguna fémina,
tanto menos en mi ignición;
me dice: “suficiente ya con ese color de puta,
para que tenga que aguantar también aroma a cenicero fétido”.

Con Carmen es diferente;
ella —al menos— no se espanta cuando bebo la cerveza directamente de la botella
o si cruzo las piernas en el bar, como el buen macho que nunca fui;
le da igual si escupo a dos metros de distancia
o al lado de la silla
o sobre sus tetas.
Carmen siempre está de buen humor.

Pero Martín… Martín es un caso abierto;
la no-tolerancia existiendo
como un eco, como un eco, como un eco…
de moral, de moral, de moral,
de ética aprendida en un liceo, jamás inventada.

Hoy es sábado y toca cita con el tríptico, exótico conjunto de ser humano.
Hoy no me bañé. Hoy fue una simple lavadita… sin jabón siquiera.
Hoy Martín aprenderá sobre esa cruz en la espalda: la jodida y puta libertad —la verdadera—.

Agua sucia
para dos cristales.
El demonio, ora dios, es el mismísimo petróleo blanco.

Y Martín…

Martín revienta con una atea impúdica chupando su pito.




Dedicado a Elena Morado,
a quien agradezco la inspiración.
 
Muy bueno Darkshade, realmente me intriga la historia por su bisexualidad evidente y por la manera cruda de narrarla. Aparte que da un punto de vista realmente inusual en una mujer, tierno pero crudo al mismo tiempo, como el buen sushi. Un cariñoso saludo.
 
Crudo, de atar... bueno, a reventar. Magnifica obra, Darkshade. Le felicito.
 
Jajaja, graciaaaass, cuando ví la dedicatoria no podía parar de reir, yo te he inspirado todo eso? Pues vaya risa tonta me ha entrado. Sabes qué? Que hoy llevo dos (el cuerpo me ha dedicado otro jajaja).Pero qué gustito da que a una le dediquen un poema, y encima tan genial como este y su autora también lo es. Un abrazo fuerte seño. Muchas gracias, me encanta. Por cierto ese martín parece un poco intolerante. Besos.
 
Aprendí, de pequeña, a bañarme todos los días… hasta dos veces, por el calor…

El invierno me enseñó que una vez por semana; parece poco, pero es suficiente.

Suficiente para la calle, para los huesos y para no espantar demasiado a los clientes.
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y domingo, con una lavadita basta.

Pero hoy es sábado. Veo a Martín —así dice llamarse,
pero tiene cara de Pedro
o de Juan,
incluso de Carmen… de cualquiera, excepto de Martín—.

Los días que he predestinado para citarme con él son especiales.
Primero, afeitarse los sobacos,
bien las piernas y entre los muslos,
depilarse el bigote
y sacarse los capullos en las cejas.

Pedro… enemigo mortal de los pelos.

La ducha resta toda la mierda que se pega al cuerpo en la semana:
gel de baño y una buena esponja;
media hora restregando.

Los hospitales acumulan defunción en la piel; la van bacterianizando poco a poco…
Luego, el tabaco.

Juan no soporta el olor a nicotina en el cabello de ninguna fémina,
tanto menos en mi ignición;
me dice: “suficiente ya con ese color de puta,
para que tenga que aguantar también aroma a cenicero fétido”.

Con Carmen es diferente;
ella —al menos— no se espanta cuando bebo la cerveza directamente de la botella
o si cruzo las piernas en el bar, como el buen macho que nunca fui;
le da igual si escupo a dos metros de distancia
o al lado de la silla
o sobre sus tetas.
Carmen siempre está de buen humor.

Pero Martín… Martín es un caso abierto;
la no-tolerancia existiendo
como un eco, como un eco, como un eco…
de moral, de moral, de moral,
de ética aprendida en un liceo, jamás inventada.

Hoy es sábado y toca cita con el tríptico, exótico conjunto de ser humano.
Hoy no me bañé. Hoy fue una simple lavadita… sin jabón siquiera.
Hoy Martín aprenderá sobre esa cruz en la espalda: la jodida y puta libertad —la verdadera—.

Agua sucia
para dos cristales.
El demonio, ora dios, es el mismísimo petróleo blanco.

Y Martín…

Martín revienta con una atea impúdica chupando su pito.




Dedicado a Elena Morado,
a quien agradezco la inspiración.




Me ha gustado mucho,compañera,
aunque para mi gusto lo veo demasiado largo.
Un abrazo.Feliz año
 
[FONT=&quot] Cruda, directa, hoy rompiste el embase, lo hiciste añico y lo tiraste al riachuelo…
[FONT=&quot] Hoy escribe el alma con todo su resplandor, y no sé hasta sentí varias mentes dentro de una pero una más sobresaliente forma de querer amar detrás de todos esos hombres a una mujer. Ficción o realidad a quien le importa, lo que importa en verdad es ser uno y ser feliz como es.
[FONT=&quot]No quiero alucinar ya que no fumé nada todavía, jajaja

[FONT=&quot]Pero me encantó.
[FONT=&quot]Un abrazo grande estimada amiga.
 
Qué estupendo está esto...
Ya lo había leído pero no podía comentar,
un gusto volverlo a leer.

En cuanto a Martín y Pedro, a sacar de dos, al menos medio.
Mientras no se te junte el ganado... jajaja
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba