Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy abandonada a la suerte del camino ancho que se viste de mucho polvo y mucha variedad de piedras lisas. Ellas, las que me han visto caminar muchas veces sobre el mismo camino, ellas se han llenado de mí llorar de amor por ti. Han sido inquietas sus palabras para mí, hablan de recuerdos bellos. Tan calladas son, que se han convertido en pedacitos de amores arrancados, tirados al suelo, muy cerca de la laguna triste.
Me recuerdan el querer y las sombras del árbol de bonga en las tardes de brisas fuertes, en las que sus semillas llenas de pelusas vuelan al ambiente para perderse en la inmensidad, así como tú.
El camino está grieto. Viejo y lleno de arrugas secas por el verano y los incendios apagados de nostalgias del monte antes vivo. Predicaba el amor en sus suelos con el sol mismo y cuando las aguas eran su juventud. Ambos abandonamos el camino. Tal vez nos esté esperando a ti y a mí , y, tal vez las piedrecitas lisas de colores del camino grieto nos vuelvan a cantar con lágrimas esperanzadas de vida no siendo más olvido. A lo mejor no seas tú y posiblemente, no sea más yo.

Me recuerdan el querer y las sombras del árbol de bonga en las tardes de brisas fuertes, en las que sus semillas llenas de pelusas vuelan al ambiente para perderse en la inmensidad, así como tú.
El camino está grieto. Viejo y lleno de arrugas secas por el verano y los incendios apagados de nostalgias del monte antes vivo. Predicaba el amor en sus suelos con el sol mismo y cuando las aguas eran su juventud. Ambos abandonamos el camino. Tal vez nos esté esperando a ti y a mí , y, tal vez las piedrecitas lisas de colores del camino grieto nos vuelvan a cantar con lágrimas esperanzadas de vida no siendo más olvido. A lo mejor no seas tú y posiblemente, no sea más yo.
