Pierdo la atmósfera

shalomda

Poeta asiduo al portal
Inalcanzable umbral blanco
Del pétalo de aquella estrella,
¡si me vieras!
Te diría mucho,
Sin gestos y callado;
Y si me Alejo de ti,
Pierdo la atmósfera
Y ya no respiro,
Cuando no respondes,
Mi corazón ya no pregunta,
La expresión de mis ojos inconclusos,
Conllevan tu explicacion.

Mi existencia grita...
Sin saber no la escucho,
Se levantan guerras
En mi conciencia,
Y no me llegan las cartas de la derrota.
 
No te llegan las cartas de la derrota,
porque tú inventaste un idioma propio,
para salvarte de la quema, en aquella hoguera,
donde el juego de Ajedrez, o la asignatura de Solfeo, el vertiginoso atletismo,
la femenina y plástica gimnasia rítmica y la paciente pero tenaz costura...


Cocinan alimentos que el pueblo judío tiene prohibidos.


Cocinan alimentos que el pueblo judío considera, en sí mismos, venenosos.
¡ Cuando no lo son !


Entonces, en esa creencia, el pueblo judío encuentra un motivo para sentirse rechazados.
Un motivo para sentirse excluidos.
Un motivo para sentir que no son bienvenidos.
Sencillamente, porque no quieren...


Comer cerdo.


Luego por tanto, consideramos que hay vicio, y no virtud.
Consideramos que no se puede presumir, de tanto lastre.
Consideramos que la habitación, si está manga por hombro, es un desastre.
Consideramos el ordenamiento jurídico, y el beso, atrevimiento o verdad.


Así, pues, el pueblo de Israel es un gran Pinocchio.


Ahora bien, ¿ Qué tendrán que ver, con este tema, los jafetitas ?
¿ Qué tienen que ver, si apenas son...
Creyentes ?
Apenas son...


Descendientes de Noé, que tuvo un arca.




Rivales que no están a la altura, en cuanto a inteligencia se refiere.
No son dignos rivales, ni jafetitas, ni camitas, ni chinos, ni nipones.
Ni escandinavos, ni vikingos, ni suevos, vándalos o alanos.
Ni nilóticos, ni nubios, ni etíopes, pero tampoco zulúes.


Nadie puede compararse a los descendientes de Abraham, y por eso, les tienen tanta envidia.


Les tienen tanta envidia, porque los descendientes de Abraham, no se atreven a comer cerdo.
¿ Eso tiene sentido ?
 
Última edición:
No te llegan las cartas de la derrota,
porque tú inventaste un idioma propio,
para salvarte de la quema, en aquella hoguera,
donde el juego de Ajedrez, o la asignatura de Solfeo, el vertiginoso atletismo,
la femenina y plástica gimnasia rítmica y la paciente pero tenaz costura...


Cocinan alimentos que el pueblo judío tiene prohibidos.


Cocinan alimentos que el pueblo judío considera, en sí mismos, venenosos.
¡ Cuando no lo son !


Entonces, en esa creencia, el pueblo judío encuentra un motivo para sentirse rechazados.
Un motivo para sentirse excluidos.
Un motivo para sentir que no son bienvenidos.
Sencillamente, porque no quieren...


Comer cerdo.


Luego por tanto, consideramos que hay vicio, y no virtud.
Consideramos que no se puede presumir, de tanto lastre.
Consideramos que la habitación, si está manga por hombro, es un desastre.
Consideramos el ordenamiento jurídico, y el beso, atrevimiento o verdad.


Así, pues, el pueblo de Israel es un gran Pinocchio.


Ahora bien, ¿ Qué tendrán que ver, con este tema, los jafetitas ?
¿ Qué tienen que ver, si apenas son...
Creyentes ?
Apenas son...


Descendientes de Noé, que tuvo un arca.




Rivales que no están a la altura, en cuanto a inteligencia se refiere.
No son dignos rivales, ni jafetitas, ni camitas, ni chinos, ni nipones.
Ni escandinavos, ni vikingos, ni suevos, vándalos o alanos.
Ni nilóticos, ni nubios, ni etíopes, pero tampoco zulúes.


Nadie puede compararse a los descendientes de Abraham, y por eso, les tienen tanta envidia.


Les tienen tanta envidia, porque los descendientes de Abraham, no se atreven a comer cerdo.
¿ Eso tiene sentido ?
No. No es que no se atreven a comer cerdo, en realidad no debemos comer cerdo...
Parece que todo esta permitido, uno es libre pero no todo es lícito, usted es de Granada como el fruto de las 613 semillas, envidia de que? Pero al final será así.
 
Entiendo que no todo es lícito.
Pero tampoco es todo...
Inconmensurable.


Porque llega un momento, Shalomda, en el cuál, la paloma y la encina se instituyen, bajo el cielo azul con nubes blancas, junto al olivo, la berenjena, la sandía y el melón, las nueces, las almendras, los albaricoques...


Empero, se instituyen como Divina Providencia.


Y si de esa Divina Providencia, se sirven el toro y la vaca, el cerdo y la cerda, los jabalíes, linces ibéricos y bisontes, y búfalos, águilas, búhos o culebras y serpientes...




¿ No se dan cuenta, el cerdo y la serpiente, de que ellos no han sido invitados ?
De que sólo la oveja es digna, de tales manjares...
¿ Cómo no se avergüenzan de sí mismos, los vietnamitas ?
¿ Por qué no ven claramente, los vietnamitas, que ellos son feos y tontos ?
Si los vietnamitas no pueden, ¡ Jamás lo permitiríamos !


Los vietnamitas no pueden inventar la dinamita.


Sólo puede inventar la dinamita, un rabino judío.
Un rabino judío, llamado Alfred Nóbel.
O como aquel rabino judío, que era Thomas Alva Edison.
O el rabino judío que descubrió América: ¡ Cristóbal Colón !


Y claro, hay rabinas judías muy interesantes, como Ángela Mérkel, que gobierna Alemania, o mismamente, Hillary Rodham Clinton, que se lava los dientes asiduamente, con mucho nervio, para cuidar sus hermosos dientes de coneja.


¿ Se da cuenta, Shalomda ? Nunca admitirías que el Vietnam está lleno de rabinos judíos.
O que el Japón está lleno de albaricoques.
O que la China está llena de berenjenas.
O que Rusia está llena de olivos.


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Nunca admitirías que el Aikido es todo un arte. Un arte marcial.


Porque en el fondo, te da mucha vergüenza, salir a lo ancho de la calle, y comprobar que no eres tan inconmensurable. Que no eres tan portentoso. Que no eres tan asombroso.
 
Última edición:
Inalcanzable umbral blanco
Del pétalo de aquella estrella,
¡si me vieras!
Te diría mucho,
Sin gestos y callado;
Y si me Alejo de ti,
Pierdo la atmósfera
Y ya no respiro,
Cuando no respondes,
Mi corazón ya no pregunta,
La expresión de mis ojos inconclusos,
Conllevan tu explicacion.

Mi existencia grita...
Sin saber no la escucho,
Se levantan guerras
En mi conciencia,
Y no me llegan las cartas de la derrota.
Sensibles letras que delatan tu profundo sentir interior. Mejor que no se levanten guerras, menos en estos tiempos difíciles. Pero entiendo que son momentos, de esos que nos caracterizan a todos cuando el corazón late más rápido. Un abrazo
 

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