¡Pinchito de tortillaaa! (Dedicado a mis amigos)

elena morado

Poeta que considera el portal su segunda casa

Si os gusta con cebolla y los huevos bien batidos, podeis pasar, la mesa está puesta.



.[video=youtube;pCxFbGXtQF0]


¡Pues sí!, una es una pringada, lo mismo vale para un roto que para un descosido. Trabaja en el suyo propio más en casa, atiende a los niños y en el bar (bueno, en el de su pareja), que no es que me las quiera dar de nada, pero es que cuatro trabajos tengo y sólo cobro por uno, de momento; y... no muy bien, que digamos, ¡que llevo media vida congelada!. Si es que así no se puedede vivir, ¡hombre! ¡un poquito de por favor, coño!

¡Malditas feministas, hijas de puta!; pues anda que no íbamos a vivir bien si no fuera porque tienen que meter las narices en todo; ¿igualdad?, ¡qué igualdad ni qué niño muerto!, tanto pedir... ¡hala, por lista!, ¡a currelar!. ¿Les había dicho que pertenezco a una asociación? Se llama “Mujer independiente, jamás serás vencida con la plancha en la mano" (sí feminista, no he dicho que fuera perfecta).

Panda de gilipollas. Tienen razón los hombres, las mujeres hablamos demasiado. Lógicamente, a ellos les encantaría que estuviéramos todo el día calladitas, os podéis hacer una ligera idea, ¿no? Mientras ven el fútbol y tienen una cerveza en la mano...

¡Si nos engañan por todos lados! Con lo bien que estaba yo en el gimnasio por las mañanas con mi zampa y mi batuca. Que después me hacía unos largos en la piscina y un poquito a sudar a la sauna, ¡qué vida padre me pegaba! Salía yo más fresca y con una cara... que parecía –la lozana andaluza–. Pues con una sonrisa de oreja a oreja me iba a recoger a mis niños al cole. Que te parabas en cualquier lado a coger un pollo asado y ya la comidita hecha.

Pues ahora les cuento con la sonrisa de ojera a ojera, cansadita de trabajar, y justo ahora que tengo que hacer yo el pollo, que ya sé que eso no es nada, ¡ya sé!, y no lo mato porque lo compro en el súper, que tenemos un amigo que tiene animales y los vende pa comer; pues algún día se los hemos comprado y casi mejor no os cuento cómo se despluma el susodicho.

¡Qué trabajeras me dan estos desgraciaos!, todo el día comiendo, ¡oiga!. Y no revientan, no, no se crean, que más duros que un croio*, que de dónde vendrá la naturaleza gallega ésta, debe de ser una mezcla entre levantador de piedras vasco y leñador canadiense, porque algunas veces no me lo explico. ¡Qué fortaleza, Dios Santo! ¡Qué forma de comer y de beber!, sobre todo lo de beber, no lo cuento porque nadie me creería, y comer... en el Guinness podrían salir.

Algunas veces, cuando hay cenita en el bar, pues lo comento con un amigo y me dice el pobre, “calcula cien gramos por persona”, ¡ja!, ¡cien gramos! Me descojono. Le digo, “¿pero tú quieres que me lapiden?”¿Cien gramos de qué, de servilletas? ¡Pobre! Dios bendiga la inocencia. Que les pongo yo a esos animales cien gramos de churrasco y más vale que me vaya del país una temporada, a Estambul por ejemplo.

Lo prometo, lo prometo, este sábado hay cena, de veinte no pasan, pero igual daría que fuesen diez, porque la cantidad de carne será la misma, diez kilos de carne, otros tantos de patatas, pan... cuatro piezas, de esas grandes gallegas; si tocan a medio kilo, siendo veinte, y dicen que no es mucho, pues ya les digo... el colesterol perfecto y los triglicéridos igual; y yo que paso el día comiendo verdura y gazpacho resulta que ahora soy diabética y tengo de todo...

Pues llegué el viernes a mi bar, ¡qué cansadita después de toda la semana!, y me fui a recoger a mi niña, mi gloria bendita, y ya me iba, cuando oigo una voz. Yo creí que era una psicofonía, pero no, ¡qué susto!, era el hombre este que regenta el bar, que es el padre de la criatura, ¿que vais a cenar vosotras, las chicas?

¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeé?

A mí me quieren matar, lo digo por si me pasa algo, esto es negligencia. Sí, una cena había, cosa que yo desconocía; ¡bendita sea la comunicación conyugal! Y
encima tengo que decir que soy afortunada porque me ayudaron; un amigo hizo los callos y un flan casero, yo solo tenía que hacer una tortillita; miré al cielo y di gracias a Dios, ¡me sentía tan afortunada!

Pues sí, con casi treinta y nueve de fiebre y después de trescientos cincuenta km. en el cuerpazo, me dispuse a hacer la ya famosa tortilla, que le voy a poner nombre “tortilla Latoñi”, asítojunto; me puse mi delantal (el que tiene una foto de una vaca, sí, ese), y cogí mi sartencita; como éramos veinte pues cogí la que tengo, pa veinte, que he decir que comida había de sobras, pero fue por culpa de una amiga vegeteriana que tengo, que no come carne, ¡manda huevos!, y está casada con un argentino, ¡el colmo!, tiene un blog "mi carnívoro y yo", se llama, ¡qué cachonda la tía!, y va y se hace vegetariana después de conocerle a él; para mí que fue para putearle, ésta se mete unos churrascos a escondidas de infarto.

C
ogí mis hueveras, una estaba llena, a la otra le faltaban tres, y empecé a cascarla…, a cascar los huevos, uno a uno, despacito, cascándolos bien, como a él le gusta, y entonces puso su mano, ufff perdón, es que a veces se me va la cabeza, sólo algunas veces, ¡eh!, no se crean que siempre, ¡Ay!, es que se pone una a pensar en lo que viene siendo el arte amatorio, y claro…

Bueno, a lo que íbamos, dejé de contar cuando llevaba dieciocho, pero creo que el ovni ese llevaba unos veinticinco; que fui tonta que no saqué una foto ¡coño!, pues si lo llegan a ver cuando puse la tortilla en la mesa, es que lo flipas; la gente se apartaba acojonada, parecía que nos iba a comer ella a nosotros, sí, ella, porque tenía vida. ¡Qué grande era la japuta!

A ver... comimos siete u ocho un buen trozo, y sobró más de la mitad. ¿Que no se lo creen? Pues allá Vds. Pero tengo testigos. Fuí a por el metro en cuando la acabé, seis centímetros y medio de alto y treinta y tres centímetros de diámetro; sí, he dicho treinta y tres.

¡Señores, señoras!, no se me dispersen que Nacho Vidal solo hay uno; afortunadamente, que yo me encuentro con ese bicho y empiezo a correr como Forrest Gump.

Esperen un momento por favor, es que tengo que ir al médico, tengo cita ahora pero vuelvo y les sigo contando; sí, rotura de cúbito y radio y luxación en la muñeca, en las dos; fue cuando intenté darle la vuelta a la bestia, era como el yeti, que yo cojo en brazos a mi sobrina que tiene seis años y tranquilamente, pero cogí la sartén con eso dentro y……….¡qué dolorrooooooorrrrrrr! En mi vida había dicho tantos tacos.

Sí, una cosiña que les quería preguntar, very importante, no se habla de otra cosa a la hora del vermut en cualquier bar, cuando te dan un pincho de tortilla,

¿Y Vd. cómo la quiere, con cebolla o sin cebolla?



Antonia Mauro del Blanco



Este relato está basado en hechos reales.
 
Última edición:
Jajajaj!!! Llevo un rato riendome Elena, que bueno!!
Jo, valla narración, de verdad me ha encantado.
Felicidades por hacerme pasar tan agradable rato.
Todas las estrellas posibles por tu naturalidad y claridad.
Un beso y un saludo desde Rianxo.
Santi.
 
Última edición:
Jajaja, muy bueno tu relato Elena, me ha encantado, eres un puntazo!! escribiendo, con esa naturalidad y desparpajo, como si te estuviese viendo, peleando con la tortilla y todo lo que la rodea, jaja, que estres de vida, cuanto desgaste de energia, te vas a tener que poner de algo para aguantar ese ritmo,jeje, me ha gustado mucho amiga te dejo un fuerte abrazo......y relajate,jeje
 
Para alguien que le gusta con cebolla y los huevos bien batidos.


[video=youtube;pCxFbGXtQF0]http://www.youtube.com/watch?v=pCxFbGXtQF0[/video]



¡Pues sí!, una es una pringada, lo mismo vale para un roto que para un descosido. Trabaja en el suyo propio más en casa, atiende a los niños y en el bar (bueno, en el de su pareja), que no es que me las quiera dar de nada, pero es que cuatro trabajos tengo y sólo cobro por uno, de momento; y... no muy bien, que digamos, ¡que llevo media vida congelada!. Si es que así no se puedede vivir, ¡hombre! ¡un poquito de por favor, coño!

¡Malditas feministas, hijas de puta!; pues anda que no íbamos a vivir bien si no fuera porque tienen que meter las narices en todo; ¿igualdad?, ¡qué igualdad ni qué niño muerto!, tanto pedir... ¡hala, por lista!, ¡a currelar!. ¿Les había dicho que pertenezco a una asociación? Se llama “Mujer independiente, jamás serás vendida con la plancha en la mano”. Panda de gilipollas. Tienen razón los hombres, las mujeres hablamos demasiado. Lógicamente, a ellos les encantaría que estuviéramos todo el día calladitas, os podéis hacer una ligera idea, ¿no? Mientras ven el fútbol y tienen una cerveza en la mano...

¡Si nos engañan por todos lados! Con lo bien que estaba yo en el gimnasio por las mañanas con mi zampa y mi batuca. Que después me hacía unos largos en la piscina y un poquito a sudar a la sauna, ¡qué vida padre me pegaba! Salía yo más fresca y con una cara... que parecía –la lozana andaluza–. Pues con una sonrisa de oreja a oreja me iba a recoger a mis niños al cole. Que te parabas en cualquier lado a coger un pollo asado y ya la comidita hecha.

Pues ahora les cuento con la sonrisa de ojera a ojera, cansadita de trabajar, y justo ahora que tengo que hacer yo el pollo, que ya sé que eso no es nada, ¡ya sé!, y no lo mato porque lo compro en el súper, que tenemos un amigo que tiene animales y los vendepa comer; pues algún día se los hemos comprado y casi mejor no os cuento cómo se despluma el susodicho. ¡Qué trabajeras me dan estosdesgraciaos!, todo el día comiendo, ¡oiga!. Y no revientan, no, no se crean, que más duros que uncroio*, que de dónde vendrá la naturaleza gallega ésta, debe de ser una mezcla entre levantador de piedras vasco y leñador canadiense, porque algunas veces no me lo explico. ¡Qué fortaleza, Dios Santo! ¡Qué forma de comer y de beber!, sobre todo lo de beber, no lo cuento porque nadie me creería, y comer... en el Guinness podrían salir.

Algunas veces, cuando hay cenita en el bar, pues lo comento con un amigo y me dice el pobre, “calcula cien gramos por persona”, ¡ja!, ¡cien gramos! Me descojono.
Le digo, “¿pero tú quieres que me lapiden?”¿Cien gramos de qué, de servilletas? ¡Pobre! Dios bendiga la inocencia. Que les pongo yo a esos animales cien gramos de churrasco y más vale que me vaya del país una temporada, a Estambul por ejemplo. Lo prometo, lo prometo, este sábado hay cena, de veinte no pasan, pero igual daría que fuesen diez, porque la cantidad de carne será la misma, diez kilos de carne, otros tantos de patatas, pan... cuatro piezas, de esas grandes gallegas; si tocan a medio kilo, siendo veinte, y dicen que no es mucho, pues ya les digo... el colesterol perfecto y los triglicéridos igual; y yo que paso el día comiendo verdura y gazpacho resulta que ahora soy diabética y tengo de todo...

Pues llegué el viernes a mi bar, ¡qué cansadita después de toda la semana!, y me fui a recoger a mi niña, mi gloria bendita, y ya me iba, cuando oigo una voz. Yo creí que era una psicofonía, pero no, ¡qué susto!, era el hombre este que regenta el bar, que es el padre de la criatura, ¿que vais a cenar vosotras, las chicas?
¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeé? A mí me quieren matar, lo digo por si me pasa algo, esto es negligencia. Pues sí, una cena había, cosa que yo desconocía; ¡bendita sea la comunicación conyugal!

Y encima tengo que decir que soy afortunada porque me ayudaron; un amigo hizo los callos y un flan casero, yo solo tenía que hacer una tortillita; miré al cielo y di gracias a Dios, ¡me sentía tan afortunada!

Pues sí, con casi 39 de fiebre y después de 350 km. en el cuerpazo, me dispuse a hacer la ya famosa tortilla, que le voy a poner nombre “tortilla Latoñi”, asítojunto; me puse mi delantal (el que tiene una foto de una vaca, sí, ese), y cogí mi sartencita; como éramos veinte pues cogí la que tengo, pa veinte, que he decir que comida había de sobras, pero fue por culpa de una amiga vegeteriana que tengo, que no come carne, ¡manda huevos!, y está casada con un argentino, ¡el colmo!, tiene un blog "mi carnívoro y yo", se llama, ¡qué cachonda la tía!, y va y se hace vegetariana después de conocerle a él; para mí que fue para putearle, ésta se mete unos churrascos a escondidas de infarto.

Cogí mis hueveras, una estaba llena, a la otra le faltaban tres, y empecé a cascarla…, a cascar los huevos, uno a uno, despacito, cascándolos bien, como a él le gusta, y entonces puso su mano, ufff perdón, es que a veces se me va la cabeza, sólo algunas veces, ¡eh!, no se crean que siempre, ¡Ay!, es que se pone una a pensar en lo que viene siendo el arte amatorio, y claro…

Bueno, a lo que íbamos, dejé de contar cuando llevaba dieciocho, pero creo que el ovni ese llevaba unos veinticinco; que fui tonta que no saqué una foto ¡coño!, pues si lo llegan a ver cuando puse la tortilla en la mesa, es que lo flipas; la gente se apartaba acojonada, parecía que nos iba a comer ella a nosotros, sí, ella, porque tenía vida. ¡Qué grande era la japuta! A ver... comimos siete u ocho un buen trozo, y sobró más de la mitad. ¿Que no se lo creen? Pues allá Vds. Pero tengo testigos. Fuí a por el metro en cuando la acabé, seis centímetros y medio de alto y treinta y tres centímetros de diámetro; sí, he dicho treinta y tres. ¡Señores, señoras!, no se me dispersen que Nacho Vidal solo hay uno; afortunadamente, que yo me encuentro con ese bicho y empiezo a correr como Fores.

Esperan un momento por favor, es que tengo que ir al médico, tengo cita ahora pero vuelvo y les sigo contando; sí, rotura de cúbito y radio y luxación en la muñeca, en las dos; fue cuando intenté darle la vuelta a la bestia, era como el yeti, que yo cojo en brazos a mi sobrina que tiene seis años y tranquilamente, pero cogí la sartén con eso dentro y……….¡qué dolorrooooooorrrrrrr! En mi vida había dicho tantos tacos.

Sí, una cosiña que les quería preguntar, bery importante, no se habla de otra cosa a la hora del vermut en cualquier bar, cuando te dan un pincho de tortilla,

¿Y Vd. cómo la quiere, con cebolla o sin cebolla?




Antonia Mauro del Blanco


Que genialidad! tus palabras y como no? esa tortilla amiga, hermana, placer de dioses, que aquí además, soberbiamente haces historia.


Un abrazo.
 
Jajajaj!!! Llevo un rato riendome Elena, que bueno!!
Jo, valla narración, de verdad me ha encantado.
Felicidades por hacerme pasar tan agradable rato.
Todas las estrellas posibles por tu naturalidad y claridad.
Un beso y un saludo desde Rianxo.
Santi.


Muchísimas gracias Navasdel y por las repurtaciones.
Santi, disculpa no te conocía,
no te ofendas que a mí hace poco me dijeron,
no sabía que existieras,
eso sí que duele, jajajja.
Me alegro que te haya gustado.
Un abrazo desde Orense hasta Rianxo.
 
Jajaja, muy bueno tu relato Elena, me ha encantado, eres un puntazo!! escribiendo, con esa naturalidad y desparpajo, como si te estuviese viendo, peleando con la tortilla y todo lo que la rodea, jaja, que estres de vida, cuanto desgaste de energia, te vas a tener que poner de algo para aguantar ese ritmo,jeje, me ha gustado mucho amiga te dejo un fuerte abrazo......y relajate,jeje

Gracias por las reputaciones,
estoy flipando.
Gracias por el puntazo,
me ha gustado, jolín cuánto halago.
Un abrazo jg-miguel.
 
jajajajajajajajaja, qué divertido post. me gusta.
un abrazo

Muchas gracias, y a mí me gusta que te guste.
Lo colgué en prosa cómicos para que te rieras.
Me alegro de haber cumplido el objetivo.
Un saludo, creo que es la primera vez que nos encontramos.
Hasta otra.
 
Que genialidad! tus palabras y como no? esa tortilla amiga, hermana, placer de dioses, que aquí además, soberbiamente haces historia.


Un abrazo.

No me halagues tanto, qué corteeeee!!!
Es broma, puedes decirlo,
jajajaj
Se lo dije a Navasdel y jg-miguel,
esa tortilla fué tan de verdad,
como que te lo estoy contanto ahora,
lo único que no fue verdad,
afortunadamente no me rompí nada,
pero me lo podía haber roto perfectamente,
te lo aseguro.
TREINTA Y TRES CENTÍMETROS DE DIÁMETRO DE TORTILLA,
ES MUCHA TORTILLA DE DIOS.
Un mes duró el cachondeo en mi trabajo.
Un saludo.
 
Última edición:
Bueno me tarde tantito en leerte porque tuve que ir al diccionario de cosas españolas jajaja, la verdad es que me encantó toda odisea de mujer ¿feministas?? naaa , que va jajaja.
Ahora bien, respira profundo---1-2-3- ¡ala! jeje que de carreras nos hacen dar.

Hummm hace unos dias en i cumple me fui a un cafe con 3 amigas, una de ellas nos develo el misterio de porque los hombres hablan menos , ellos tienen 1000 palabras por dia y nosostras 3000 y para cuando llegan a casa ya se las acabaron todas...¿será?

Abrazossssssssss , muchos muchos y gracias por este momento tan agradable!!
 
Bueno amiga eres única jejej
y siempre con un delicioso y exquisito sentido del humor
que hace que me "escachofe" de la risa.
Yo quiero probar las tortillas
que haces, pero no tengas prisa,
que se cuajen bien los huevos jjeje
Un beso, si me deja la risa te mando reputación.:::banana:::
Te dejo reputación.
 
Muy bueno jejjej, espero que eso no haya sido por efecto de la
queimada jajjaja, bueno unos dias pulpo y empanada y esta vez
eres tú la que deja esta tortilla a gusto del chefffff jajja.
Buena inspiración con ese sentido del humor amiga, me has hecho
reir, me ha gustado poder pasar a reirme a costa de esos huevos
jejej ¡Ayyy tortilla! jejje ¿con o sin ? con por favor jejje.
Besos y un abrazo para ti. Tere
 
Jajajaja amiga es fenomenal, ufff me encuentro con tu tortilla y para colmo llena de carcajadas pues desde que empecé a leer es risa contigo...me encantó y te felicito porque logras una obra exquisita. Abrazotes amiga.
 
A la mierda!!, que habilidad hay que tener pa´batir tantos huevos,, y yo que ni siquiera se usar la batidora eléctirca,,,jajaja,, Realmente es admirable tu capacidad para escribir y describir tan maravillosamente tu arte culinario, pero lo que más admiro es la chispa de comicidad que le has puesto para tenernos pendientes de esa tortilla de cebolla,, pa´la próxima una de verduras para mi,,, jajajaja.. Saludos Elena, fue un placer venir a reírme con tus versos.. Un abrazo
 
Jajaja ja me has hecho reír mucho.tu relato es buenísimo. Tanto ASI que al leerlo parecía que escuchabatu voz con los cambios de actitud. Eres una gran escritora. Te felicito.saludos.
Muchas gracias Lou C,por tu paso y tus palabras, ya me gustaría ser una gran escritora.pero no, solo una aprendiz. Pero nos divertimos y aprendemos que es lo importante.Sí puedes imaginarme hablando así, soy muy visceraly entono, jajaja.Un beso y un abrazo.
 
Me quitas un peso de encima al saber que está basado en hechos reales. Creía yo que la imaginación, por muy buena que sea, no podía dar para tanto.
Tuviste suerte, supongo que la propia de las feministas que no te pasó lo que a mí, que en una torilla de 20 huevos, el 19 salió con perfume a sulfídrico y tuvieron que ir los 19 por el retrete, que los finolis llaman ahora inodoro (no sé por qué, puen en algunos bares, según te acercas huelen...)
Lamento tus penas, que no sea nada lo de las muñecas, pues no sé como, si te las escayolan, vas a poder cascársela (la docena de huevos para otra tortilla).
Besos.
 
:::banana:::Jajajajajajajajajaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!:::banana:::
Pues yo sí que me lo creo todito todo, oye...¿por qué? Porque este tipo de experiencias "culinarias paranormales" solamente nos las podemos creer nosotras, las que las hemos vivido. Mira, para que veas que no te miento, te mando una foto de mi última "experiencia culinaria paranormal". Mis estrellas y mi aplauso para tus letras que me han divertido un rato. CalabEstre2.jpg
 

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jajajajajajajjajaj mejor imposible. Buena pluma mi querida Elenita. Genial. Besos con cariño.
 
Jajaja ¡Qué ingenio! Me ha gustado mucho, como metes en situación, con tal humor, para acabar con la monstruosa tortilla de cierre. ¡Hasta la vi! jajaja
Me recordaste a una que hice con unos amigos, de dieciséis huevos y tres cebollas, nadie quiso darle la vuelta, nadie podía solo, así que entre un amigo y yo se la dimos...y la sartén ardiente se pegó a mi muñeca, me imagino que algo así habrá gritado la del cuento, que yo me cagué en el amigo y hasta en sus muertos... Pero, eso sí, como tu cuento, la tortilla quedó estupenda.
Un placer leerte, Antonia.
Un abrazo.
 
Última edición:
MUCHO INGENIO QUERIDA AMIGA. Logra lo propuesto (reirse de la vida).
Gusto leerte. Saludos de tu amigo A.G.
 
Excelente!!! Un monologo del club de la comedia, lo he disfrutado a pura risa. Una tortilla de 33 cm y una sonrisa de ojera a ojera, interesantes banderas del mas ortodoxo feminismo, ( sonrio). Me encantó. Un gran abrazo.


Hernán
 
Para alguien que le gusta con cebolla y los huevos bien batidos, a el Cuerpo, también se llama el Perro, el Prior, Roger Nelson. A la Corporación también se lo dedico un poco por extensión.


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¡Pues sí!, una es una pringada, lo mismo vale para un roto que para un descosido. Trabaja en el suyo propio más en casa, atiende a los niños y en el bar (bueno, en el de su pareja), que no es que me las quiera dar de nada, pero es que cuatro trabajos tengo y sólo cobro por uno, de momento; y... no muy bien, que digamos, ¡que llevo media vida congelada!. Si es que así no se puedede vivir, ¡hombre! ¡un poquito de por favor, coño!

¡Malditas feministas, hijas de puta!; pues anda que no íbamos a vivir bien si no fuera porque tienen que meter las narices en todo; ¿igualdad?, ¡qué igualdad ni qué niño muerto!, tanto pedir... ¡hala, por lista!, ¡a currelar!. ¿Les había dicho que pertenezco a una asociación? Se llama “Mujer independiente, jamás serás vencida con la plancha en la mano" (sí feminista, no he dicho que fuera perfecta).

Panda de gilipollas. Tienen razón los hombres, las mujeres hablamos demasiado. Lógicamente, a ellos les encantaría que estuviéramos todo el día calladitas, os podéis hacer una ligera idea, ¿no? Mientras ven el fútbol y tienen una cerveza en la mano...

¡Si nos engañan por todos lados! Con lo bien que estaba yo en el gimnasio por las mañanas con mi zampa y mi batuca. Que después me hacía unos largos en la piscina y un poquito a sudar a la sauna, ¡qué vida padre me pegaba! Salía yo más fresca y con una cara... que parecía –la lozana andaluza–. Pues con una sonrisa de oreja a oreja me iba a recoger a mis niños al cole. Que te parabas en cualquier lado a coger un pollo asado y ya la comidita hecha.

Pues ahora les cuento con la sonrisa de ojera a ojera, cansadita de trabajar, y justo ahora que tengo que hacer yo el pollo, que ya sé que eso no es nada, ¡ya sé!, y no lo mato porque lo compro en el súper, que tenemos un amigo que tiene animales y los vende pa comer; pues algún día se los hemos comprado y casi mejor no os cuento cómo se despluma el susodicho.

¡Qué trabajeras me dan estos desgraciaos!, todo el día comiendo, ¡oiga!. Y no revientan, no, no se crean, que más duros que un croio*, que de dónde vendrá la naturaleza gallega ésta, debe de ser una mezcla entre levantador de piedras vasco y leñador canadiense, porque algunas veces no me lo explico. ¡Qué fortaleza, Dios Santo! ¡Qué forma de comer y de beber!, sobre todo lo de beber, no lo cuento porque nadie me creería, y comer... en el Guinness podrían salir.

Algunas veces, cuando hay cenita en el bar, pues lo comento con un amigo y me dice el pobre, “calcula cien gramos por persona”, ¡ja!, ¡cien gramos! Me descojono. Le digo, “¿pero tú quieres que me lapiden?”¿Cien gramos de qué, de servilletas? ¡Pobre! Dios bendiga la inocencia. Que les pongo yo a esos animales cien gramos de churrasco y más vale que me vaya del país una temporada, a Estambul por ejemplo.

Lo prometo, lo prometo, este sábado hay cena, de veinte no pasan, pero igual daría que fuesen diez, porque la cantidad de carne será la misma, diez kilos de carne, otros tantos de patatas, pan... cuatro piezas, de esas grandes gallegas; si tocan a medio kilo, siendo veinte, y dicen que no es mucho, pues ya les digo... el colesterol perfecto y los triglicéridos igual; y yo que paso el día comiendo verdura y gazpacho resulta que ahora soy diabética y tengo de todo...

Pues llegué el viernes a mi bar, ¡qué cansadita después de toda la semana!, y me fui a recoger a mi niña, mi gloria bendita, y ya me iba, cuando oigo una voz. Yo creí que era una psicofonía, pero no, ¡qué susto!, era el hombre este que regenta el bar, que es el padre de la criatura, ¿que vais a cenar vosotras, las chicas?

¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeé?

A mí me quieren matar, lo digo por si me pasa algo, esto es negligencia. Sí, una cena había, cosa que yo desconocía; ¡bendita sea la comunicación conyugal! Y
encima tengo que decir que soy afortunada porque me ayudaron; un amigo hizo los callos y un flan casero, yo solo tenía que hacer una tortillita; miré al cielo y di gracias a Dios, ¡me sentía tan afortunada!

Pues sí, con casi treinta y nueve de fiebre y después de trescientos cincuenta km. en el cuerpazo, me dispuse a hacer la ya famosa tortilla, que le voy a poner nombre “tortilla Latoñi”, asítojunto; me puse mi delantal (el que tiene una foto de una vaca, sí, ese), y cogí mi sartencita; como éramos veinte pues cogí la que tengo, pa veinte, que he decir que comida había de sobras, pero fue por culpa de una amiga vegeteriana que tengo, que no come carne, ¡manda huevos!, y está casada con un argentino, ¡el colmo!, tiene un blog "mi carnívoro y yo", se llama, ¡qué cachonda la tía!, y va y se hace vegetariana después de conocerle a él; para mí que fue para putearle, ésta se mete unos churrascos a escondidas de infarto.

C
ogí mis hueveras, una estaba llena, a la otra le faltaban tres, y empecé a cascarla…, a cascar los huevos, uno a uno, despacito, cascándolos bien, como a él le gusta, y entonces puso su mano, ufff perdón, es que a veces se me va la cabeza, sólo algunas veces, ¡eh!, no se crean que siempre, ¡Ay!, es que se pone una a pensar en lo que viene siendo el arte amatorio, y claro…

Bueno, a lo que íbamos, dejé de contar cuando llevaba dieciocho, pero creo que el ovni ese llevaba unos veinticinco; que fui tonta que no saqué una foto ¡coño!, pues si lo llegan a ver cuando puse la tortilla en la mesa, es que lo flipas; la gente se apartaba acojonada, parecía que nos iba a comer ella a nosotros, sí, ella, porque tenía vida. ¡Qué grande era la japuta!

A ver... comimos siete u ocho un buen trozo, y sobró más de la mitad. ¿Que no se lo creen? Pues allá Vds. Pero tengo testigos. Fuí a por el metro en cuando la acabé, seis centímetros y medio de alto y treinta y tres centímetros de diámetro; sí, he dicho treinta y tres.

¡Señores, señoras!, no se me dispersen que Nacho Vidal solo hay uno; afortunadamente, que yo me encuentro con ese bicho y empiezo a correr como Forrest Gump.

Esperen un momento por favor, es que tengo que ir al médico, tengo cita ahora pero vuelvo y les sigo contando; sí, rotura de cúbito y radio y luxación en la muñeca, en las dos; fue cuando intenté darle la vuelta a la bestia, era como el yeti, que yo cojo en brazos a mi sobrina que tiene seis años y tranquilamente, pero cogí la sartén con eso dentro y……….¡qué dolorrooooooorrrrrrr! En mi vida había dicho tantos tacos.

Sí, una cosiña que les quería preguntar, bery importante, no se habla de otra cosa a la hora del vermut en cualquier bar, cuando te dan un pincho de tortilla,

¿Y Vd. cómo la quiere, con cebolla o sin cebolla?



Antonia Mauro del Blanco



Este relato está basado en hechos reales.
Que buen relato y que pedazo de tortilla, jajaja Este verano estuve por A Coruña y vaya arte que tienen con las tortillas,buenisimas, pero tan grandes no las vi, jeje, un beso, me he reido mucho, y estoy de acuerdo en todo.
 
a tomar por culo. La única tortilla de verdad es la centroamericana: antecesora de todas las demás tortillas del mundo, por supuesto. Tuvieron que venir los españolitos a américa para descubrir lo que es una tortilla.

como el caso de los polvorones, que aquí se quedaron los de verdad.

a pesar de todo, ya te había dicho que esto está de puta madre. Tanto, que definitivamente vos sos la que merecés premio. Pues eso, el gallifante pa' la gallega: que es quien se lo merece.


42720354.jpg
 
UOTE="orees19, post: 5728028, member: 45477"]a tomar por culo. La única tortilla de verdad es la centroamericana: antecesora de todas las demás tortillas del mundo, por supuesto. Tuvieron que venir los españolitos a américa para descubrir lo que es una tortilla.

como el caso de los polvorones, que aquí se quedaron los de verdad.

a pesar de todo, ya te había dicho que esto está de puta madre. Tanto, que definitivamente vos sos la que merecés premio. Pues eso, el gallifante pa' la gallega: que es quien se lo merece.


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[/QUOTE]


la madre que te parió! yo es que flipo, la tortilla nicaraguenseeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee???????

de todas formas fores, quien te ha visto y quien te ve, aquellos comentarios que hacias en sociopolíticos que aburrían a un muerto,
a ver, intelectual sí, super culto también, pero aburridoooooooooooooooooooooo

pero ahora, es que no hay color, lo que es tener relaciones con españilania

joder hasta ese humor ironico ue tienes ahora, lo que has ganado fores, lo que has ganado

enhorabuena!

coño eso es un trofeo o un meteorito, parece que me va a comer de grande que es,

muchas gracias por ese gallifante, me hace especial ilusión, pues claro que me lo merezco no te jode
un besito nica.

espero que sigas queriendome igual o mas ajja despues de esto, pero la risa no tiene precio, me voy descojonandome jaajajajja
 
Última edición:
Anda pon un pinchito que he leído que es para los amigos y gratis, la caña ya la traigo yo,
a ser posible española y sin cebolla,ya otro día probaremos la de Nicaragua.
Ya me voy no se me vayan a caer los gallifantes encima y tengamos un disgusto:)
Lo he leído muchas veces y hoy pasaba por aquí y entré...
Un abrazo interminable,como tu tortilla
 
Compañera hoy no tenia un buen día, y mi dije voy al portal donde me hagan reír un poco y lo has echo de forma magistral
muy buena prosa y te digo ¿no es que las mujeres queríamos ser igualitarios ?me parece que nos jodimos ja ja ja de todas maneras me has hecho reír un rato que mucho lo necesitaba.
 

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