Soledad Detrapo
Poeta recién llegado
No hay ni velas ni campanas
en este gris cementerio.
No hay flores solo mortajas,
aquí solo reina el silencio.
Ya nunca vienen amantes,
meciéndose en el cortejo.
Que solo vienen lloronas,
que sin levantarse el velo,
recitan sus maldiciones
y se largan en silencio.
Hace poco que trageron
a un niño que lloraba fuego
desde el fondo de su tumba
y fuero a labrar los perros
para que no se escuchara
con los ruidos su lamento.
En este gris cementerio
alguien duerme por las calles
y va buscando su suerte
entre la mierda del suelo.
Este cementerio es el mundo
que suerte el estar ya muerto.
M.D.T.
en este gris cementerio.
No hay flores solo mortajas,
aquí solo reina el silencio.
Ya nunca vienen amantes,
meciéndose en el cortejo.
Que solo vienen lloronas,
que sin levantarse el velo,
recitan sus maldiciones
y se largan en silencio.
Hace poco que trageron
a un niño que lloraba fuego
desde el fondo de su tumba
y fuero a labrar los perros
para que no se escuchara
con los ruidos su lamento.
En este gris cementerio
alguien duerme por las calles
y va buscando su suerte
entre la mierda del suelo.
Este cementerio es el mundo
que suerte el estar ya muerto.
M.D.T.