Ernesto del Carpio
Poeta recién llegado
El soñador contempla sus creaturas
como a una tribu hundida en la maraña
de un bosque en el que a él ya no le extraña
hallar arcaicos ductos y esculturas.
A trechos por la noche el sueño engendra
la efímera pasión, el monumento
de voluptuosa sombra y el momento
en que la inquieta y roja escolopendra
explora un corazón desprevenido.
Una palabra turbia de la boca
brota. Nadie la escucha y no trastoca
la paz de los tranquilos aposentos.
Por la mañana el guardia, confundido,
estudiará los restos y fragmentos.
como a una tribu hundida en la maraña
de un bosque en el que a él ya no le extraña
hallar arcaicos ductos y esculturas.
A trechos por la noche el sueño engendra
la efímera pasión, el monumento
de voluptuosa sombra y el momento
en que la inquieta y roja escolopendra
explora un corazón desprevenido.
Una palabra turbia de la boca
brota. Nadie la escucha y no trastoca
la paz de los tranquilos aposentos.
Por la mañana el guardia, confundido,
estudiará los restos y fragmentos.