pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;03nNDAqiwzg]http://youtu.be/03nNDAqiwzg[/video]
Cayendo al mar
y que las axilas de la tierra
no me recojan
con esfuerzo
hacia su pecho;
caer al mar es la forma en que cada gota de agua
gane un átomo de oxígeno de mis porciones
y a la vez escuchar
la música que las olas tañen
mientras el tiempo se introduce
en una burbuja de espuma nacida al hundirse
y ya no nos volvemos a encontrar más;
también sorberte, mar,
y lavar tu alfombra de penumbra
cuando la noche cae como la tinta salpicada de un tintero
roto contra el techo
y el pensamiento se azora contra el tablero
donde las últimas letras escritas
vuelven a mancharlo repetidamente como granizo de negra tinta,
cuando el poema regresa su mirada al título
cada nueva vez
a leer su propio galimatías caligráfico,
como un mapa que en él mismo existiera
y tratar de buscar
aquella letra de un alfabeto distinto a aquel con que escribo en mi lengua
que pudiera unir el vientre cortado de este canto
con la mejilla abierta de aquel otro deslazado
que tal vez exista entre los caligramas y librerías del azar
y espere
pendiente aún
de los estambres del porvenir;
mientras suena Mahler por los canales auditivos,
y el resto es sordera profunda, somática, psíquica, moral,
y las manos abiertas sin piel ni carne,
con sus vasos sanguíneos como maromas sin puerto que atracar
ni al que amarrarse, más que al pairo del viento desairado,
como un tendal de haces míos sin prendas ni cuerpo
que no podrían ni uniéndose
retener la sangre
y su intenso bermellón cayendo directos
contra el pálido ras;
pero cayendo...
caer al mar,
sí sería la forma de encontrar a todos los náufragos
y ahogados,
muertos
de los intempestivos pasados sin recuerdo,
y hacerme un átomo de oxígeno y dos de nitrógeno para ellos,
multiplicados, replicados cientos de miles de veces,
hacerme millones de yoes
para alcanzarme con solo esta vida
a darles espiro a sus laringes sin aire,
por una sola vez, tal vez dos, hasta tres…
y hasta
donde alcance mi división,
resucitarlos a todos de hoy hasta el confín del pretérito
en este día de no más que mar, ni tierra ni cielo,
y decirles que los quiero
por no haberlos podido salvar antes de nacer
y no haber sabido morir antes por ellos,
ni haber sabido disgregarme
de lo que soy
y lo que estoy hecho
en tierra y cielo para ellos;
alentaros,
resucitaros,
y resucitar cada uno de vuestros pensamientos
rotos por una letra
para recomenzar
amores,
encuentros,
desencuentros,
explosión,
vida...
...arena para vuestros pies
y para vuestros ojos firmamento,
cribar el mar con este pequeño poema
de mojada tinta y bermellón sucio
y daros,
darte
vida de nuevo;
sea así cómo se escribe la letra
que falta al poema
y a mi alfabeto
y se cierren
los ahogados
rotos
pensamientos.
Cayendo al mar
y que las axilas de la tierra
no me recojan
con esfuerzo
hacia su pecho;
caer al mar es la forma en que cada gota de agua
gane un átomo de oxígeno de mis porciones
y a la vez escuchar
la música que las olas tañen
mientras el tiempo se introduce
en una burbuja de espuma nacida al hundirse
y ya no nos volvemos a encontrar más;
también sorberte, mar,
y lavar tu alfombra de penumbra
cuando la noche cae como la tinta salpicada de un tintero
roto contra el techo
y el pensamiento se azora contra el tablero
donde las últimas letras escritas
vuelven a mancharlo repetidamente como granizo de negra tinta,
cuando el poema regresa su mirada al título
cada nueva vez
a leer su propio galimatías caligráfico,
como un mapa que en él mismo existiera
y tratar de buscar
aquella letra de un alfabeto distinto a aquel con que escribo en mi lengua
que pudiera unir el vientre cortado de este canto
con la mejilla abierta de aquel otro deslazado
que tal vez exista entre los caligramas y librerías del azar
y espere
pendiente aún
de los estambres del porvenir;
mientras suena Mahler por los canales auditivos,
y el resto es sordera profunda, somática, psíquica, moral,
y las manos abiertas sin piel ni carne,
con sus vasos sanguíneos como maromas sin puerto que atracar
ni al que amarrarse, más que al pairo del viento desairado,
como un tendal de haces míos sin prendas ni cuerpo
que no podrían ni uniéndose
retener la sangre
y su intenso bermellón cayendo directos
contra el pálido ras;
pero cayendo...
caer al mar,
sí sería la forma de encontrar a todos los náufragos
y ahogados,
muertos
de los intempestivos pasados sin recuerdo,
y hacerme un átomo de oxígeno y dos de nitrógeno para ellos,
multiplicados, replicados cientos de miles de veces,
hacerme millones de yoes
para alcanzarme con solo esta vida
a darles espiro a sus laringes sin aire,
por una sola vez, tal vez dos, hasta tres…
y hasta
donde alcance mi división,
resucitarlos a todos de hoy hasta el confín del pretérito
en este día de no más que mar, ni tierra ni cielo,
y decirles que los quiero
por no haberlos podido salvar antes de nacer
y no haber sabido morir antes por ellos,
ni haber sabido disgregarme
de lo que soy
y lo que estoy hecho
en tierra y cielo para ellos;
alentaros,
resucitaros,
y resucitar cada uno de vuestros pensamientos
rotos por una letra
para recomenzar
amores,
encuentros,
desencuentros,
explosión,
vida...
...arena para vuestros pies
y para vuestros ojos firmamento,
cribar el mar con este pequeño poema
de mojada tinta y bermellón sucio
y daros,
darte
vida de nuevo;
sea así cómo se escribe la letra
que falta al poema
y a mi alfabeto
y se cierren
los ahogados
rotos
pensamientos.
Última edición: