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Poema triste.

Kin mejia ospina

Poeta adicto al portal
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
--------------------------------
KIN MEJIA OSPINA .
 
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .
Unos serventesios emotivos y muy tristes, Kin. Un placer leerte.
Gracias por compartir.
Abrazo.
 
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .
Sabiamente llevada a poesía esta historia dolorosa de la cual podemos ser protagonistas, lamentablemente,
cualquiera de nosotros en cualquier momento. ¡Que este no sea nuestro caso!
Te felicito amigo Kin
MANUEL
 
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .

Verdaderamente triste la historia poeta, tus versos han traspasado el umbral de mi emoción, muy profundamente me lo has hecho sentir, felicidades.- Abrazo.
Miguel.
 
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .

Muy emotivo la historia que nos cuenta Kin. Personalmente creo que tienes mucho por decir, mucho que contar. Saludos cordiales.-
PD.Espero sea ficción.
 
Última edición:
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .

Una historia bien hilvanada en serventesios, triste y sentida en casi todos, solo me queda una duda era un hombre o una mujer? pues si leo el inicio del poema hablas de un hombre, en cambio al final es "ella"
impotente la vi como moría.
Aún así, el desgarro es latente en el poema
Un abrazo
 
Una historia bien hilvanada en serventesios, triste y sentida en casi todos, solo me queda una duda era un hombre o una mujer? pues si leo el inicio del poema hablas de un hombre, en cambio al final es "ella"
impotente la vi como moría.
Aún así, el desgarro es latente en el poema
Un abrazo
Hola Pepe,un abrazo amigo:si, al inicio el poema habla de un hombre que ve en un parque abandonado,y el tio este empieza a contar su triste historia,"Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría." esto es lo que cuenta el hombre,cuando ve que ella fallece.
Un gracias Pepe, agradecido de tu visita amigo, cuídate por favor.
 
Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

Y vi que en la distancia se perdía
cargando su dolor con paso lerdo,
nada volví a saber desde ese día,
pero aún en mi mente lo recuerdo.
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KIN MEJIA OSPINA .

Conmovedores tus versos, Kin, una historia ficticia, que por desgracia la realidad supera siempre.
Un gusto leerte.
Un abrazo.
Isabel.
 
Última edición:
Una historia triste contada en verso, tienes madera de poeta , mientras leía recordé un poema de Juan de Dios Peza, se parece un poco el estilo pero no el contenido .
Abrazo.

POST-UMBRA
Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.

La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.

Aquellos que juzgáronme felice,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

«Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

»Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

»Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.

»Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

»Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

»En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.

»¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida".

»¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

»Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.

»Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.

»¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

»Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.

»Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.

»Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa. Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

»Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.

»Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.

»Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

»¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.

»Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.

»Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.

»Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

»En él te encontraré; todo derrumba
el tiempo, y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.

»Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día».

Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.

Autor del poema: Juan de Dios Peza



Poema Triste.

Una noche que solo paseaba
vi sentado en un parque abandonado,
un ser que en su mirada dibujaba,
todo el dolor de un hombre derrotado.

Con la boca crispada miró al cielo,
con la tristeza del que nada espera,
su rostro lo cubría el desconsuelo
empapado de lluvia lastimera.

Su amargura rayaba en lo infinito,
y como presa de pesar tremendo,
a los vientos lanzó afligido grito,
y una risa de loco se fue oyendo.

Esa risa tan falta de alegría,
reflejaba un horrible desencanto,
y su cara tan triste la cubría,
una cascada de amargura y llanto.

-¿Quién eres? Pregunté desconcertado,
“-yo soy la frustración, un moribundo
que vivir no desea, un desdichado
que lleva a cuestas su dolor profundo.

Soy la noche sin fin ya sin fulgores,
que lleva del olvido horrible marca,
soy jardín que anhelando tener flores,
solo espera la risa de la parca.

De recordar ahora tengo miedo,
y el alma se transforma en un vacío,
su voz escucho cuando dice quedo,
“abrázame bien fuerte, tengo frío”.

-“Estoy enferma, sufro, se que muero,
quiero vivir y se me va la vida,
muy pronto emprenderé nuevo sendero,
perdóname mi amor por esta herida”.

Y era su triste adiós el que me daba,
quise decir mil cosas, no me oía,
solo sentí su mano que temblaba,
impotente la vi como moría.

Hundí mi triste faz entre las manos,
con lágrimas bañé mi desventura,
sentí que mis clamores eran vanos,
y creí enloquecer en mi amargura.

Un beso puse en su serena frente,
convulso de dolor, triste, deshecho,
después cerré sus ojos lentamente,
y estreche su cadáver en mi pecho”.

No dije nada, respeté su duelo,
y oré en silencio por aquel doliente,
y parecía que también el cielo,
lágrimas derramaba por la ausente.

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