Poemas 1 (de "¡BUENOS DÍAS PRINCESA!")

Tema en 'Poemas de Amor' comenzado por javierzoe, 23 de Junio de 2010. Respuestas: 0 | Visitas: 7775

  1. javierzoe

    javierzoe Poeta recién llegado

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    20 de Junio de 2010
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    ¡BUENOS DÍAS PRINCESA!

    1
    Deja que la realidad se desvanezca, Princesa, para hacer imperecedera cualquier lágrima de sentimiento.
    Se aleja el tiempo dejando la tristeza, de la lucha, por recordar si alguna estrella de felicidad bajo a besar tu frente.
    Haz, en esas horas, requiebros de engaño, con la cautivadora hermosura de tus ojos, para coronarlas de alegrías.
    Suspiros secretos nombras, en la noche callada, al oído de un amor que labras en el silencio fluido del corazón; y este suspira a los luceros, para que no hagan sombras, y bajen a besar tu frente.
    Recuerda, porque la vida olvida, que el camino no tiene memoria para dar belleza a los sentimientos.

    2
    Ven, Princesa, a pasear por el jardín de las flores de amanecer. No pienses en otros jardines y en otras flores, que la mente no se ciegue en ellas; tal vez sí en aquella que te ha dejado el recuerdo de una alegría casual que, como una repentina evidencia, ha iluminado, en ese instante, tu vida.
    Así el jardín por donde ahora paseas: dádivas de flores sin nombre entregando, como rayo de luz, sentimientos de alegría. No las cojas, que se pierdan en el recuerdo. Este no es más que una simple flor. Cuando lo necesites levantará jardines a tu paso.

    3
    Hay una plenitud de frutos esperando saciar tus ansias de luz. Están en el árbol del que surgen la sombra y la claridad.
    Entra, Princesa, en el huerto, siéntate bajo la frondosidad del árbol que plantaron mis manos, y toma en tus labios la dulzura de los frutos maduros.
    Y la luz rila entre las hojas, mientras mariposas de pensamientos vuelan, entre la perfección que se desvanece, tras la oscura luz de tus ojos.

    4
    Todo poema busca estar cerca del corazón; enraizar como flor en tierra fecunda, para ser como el sueño de la flor: aroma de dulzura y luz.
    Desde el corazón fluir con plenitud, como un río de otoño abandonándose a la crecida tras una tormentosa lluvia.
    Después pasa, y queda el murmullo sonoro de la voz del hontanar, recitando los poemas del amante corazón.
     
    #1

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