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Poemas de orlando florencio calgaro (la paz entre rios 1939/1986)

laureano

Poeta que considera el portal su segunda casa
SON MEMORIAS

Sin estar lleno de meritos
ahora vuelvo
a estos lugares
en los que, quizá
habite poéticamente.
Alguien me silba
y pide la memoria
como si, acaso, fuera
el primer caído de bruces.
Tantas veces la claridad excesiva
nos precipita a las tinieblas.
Igualmente recuerdo
que el mal
es una estocada
en la mitad de la vida.
Aquí yo tuve un cuerpo
uno
que tenia
que estar en situación.
Como todo hombre
desplegué distancias
y en esas distancias
lleve mi andar.
Inexorablemente debí
asumir este cuerpo
localizado
y descripto.
Es así que, no sin cierta violencia
Debí recomponerme.
Y entonces reclame:
Yo soy el fundamento
de mi propio ser.
Pero no podía ocurrir
en un oscuro velo
que aquí mismo
recordara a mi madre?
A mi padre?
Mis hermanos, no?
Y a mi propia infancia?
La necesidad estaba presente
en este vivir de recuerdos
entre tantos intentos de amor
y tantos intentos errados
donde surcan
ríos y ríos de vidas.
Todo, sin embargo
me viene
desde estas heridas.
Y, créanseme, las quiero.
Porque, de otra forma
que haría la tristeza?
Que los forrajes de verde
sino desgarrar lamentos?
Por que no las gracias
de la información devuelta?

Yo también
quise quemar todo
y arder.
En los desquites posibles.

La Paz (entre ríos) 1977

ARROYO DEL MINUTO

La mano del misterio
que me trajo
deseos de otras cosas
humedece interiormente
el sueño que desciende.

Palo a pique (entre ríos) 1974

EL JARDIN DE DON TOMAS

En principio fue el
tapizado de verde
cercado
por el descenso de las aguas
del bautismo
e íntimamente surcado
por hilos que ignoraban
su póstuma excelencia
pero igualmente
plenos
de diálogos azules.
Fue luego la fiesta
del sauce y del arroyo.
El éter de las golondrinas
para revivir, después,
en el arroz
o en las colinas
de la otra orilla.
Y revive aún
contra los avances del cemento
y “los cruces” aéreos o
subfluviales
para nutrir la vida
con un tesoro intacto.
Aire para mantener
el secreto de los montes
y las albricias del lino
que no se abandonan
como quien habita
el sitio de su origen.

Arroyo Hondo (entre ríos) 1977

EL PAIS DE LOS ARROYOS

Es donde el agua se detuvo
donde el pudor del verde
ara estas ondulaciones
buscando los desniveles
del agotamiento.
No demora el don
ahuecado silencio
ese acento de las tardes

Que bella paz aquí
Sé que existe.

La Paz (entre ríos) 1975

ARROYO DE LAS ALAS

Estos pequeños pájaros
perfilados
detrás de las hojas
ocultos.
Como toda forma de vida
palpitan aceptando
la quietud
pero también agitando el vuelo.
Creyentes
en esta tarde
que parte ya
creyendo
asimismo
que más vale perderse
que perder la pasión.

Lucas González (entre ríos) 1975

LA PATRIA DEL SAUCE

“Esta en todo mi corazón pero allí también estuvo mi infancia…” JUAN L. ORTIZ

Oh yo detenido sobre este puente
y después mas abajo
tocando ya el entretejido
que se aleja hacia el mar y hacia el norte
no de la corriente sino del destino.
Pero tambien por aquí
pasa la gente
por la sed o la sombra
o la “vista”
o el alimento blanco y subfluvial.
Aquí la vida no es esa precipitación
hacia la abrupta decoración
de los desniveles del confort
es en cambio el testimonio intransferible
el intervalo entre esas notas sencillísimas
que apenas armonizan
el minuto de la soledad
aún contra los grillos de enero.
Nada más que un sueño amarillo que se va
entre las talas detrás de un vuelo bajo y encendido de verdes.
Este paisaje es mi alma y será siempre mi alma
Son las flores, las de antes todavía,
mientras las otras duermen tras las tapias.
Mientras, también, otra gente
Piensa en cuadros y en vestidos
en negocios serviles,
porque que puede ser sino siervo
quien trafica el perfume de su tierra
y entrega su idioma
en manos de grasientos mercaderes?
Oh arroyo Villaguay
en el corazón mismo de las cuchillas de Montiel
en el centro casi
de la provincia de la esperanza
guardado por viejas criaturas
y precoces perfecciones
desdichado de mí
entre tantos
pájaros mortales.

Villaguay (entre ríos) 1974

ARROYO CABALLU_CUATIA

Nada podrá curarme
Del horror del sufrimiento.
Qué, acaso,
podrá quitarme
la humillación y el dolor?
Este arroyo
no bravío, pero prepotente
busca ahora el tiempo
en que lo cruzaba
por el “puente viejo”
rumbo a la escuela
la del “puentero” y la desdicha
la de la desolación
y la injusticia,
enajenándome
para el resentimiento.
Viejas destripadoras
de la infancia
digan por qué
matar así
la imaginación y la caricia?

La paz (entre ríos) 1975

LA CARPA HACIA EL ESTE

Vi el sol a las siete
vi asimismo
todo el Uruguay
bajo mi sueño
reteniendo así
la ceguedad nocturna
y todo se perdía
en un destino de pájaros
como una fosforescencia
incitante.
Hable entonces
para quien no me oye
y me sentí
convencido de todo.
Vi el sol a las siete
desde la carpa azul
puesta bajo un árbol
extraño y frondoso
como un asentimiento
sin límites
hacia la paz.

Salto grande (entre ríos) 1977

EL PALMAR

Otoñanse los eucaliptus
los gajos del suelo
semejan
un bronceado viento
bajo.
Este cielo
no cesara de ser azul
ni dejara que los pájaros
no se entreguen a la luna.
Las palmeras
que se agitan
frente al soplo del este
parecen bailar
se parecen, si, a
verdes figuras de Degas.

Colon (entre ríos) 1977

LOA MATES DE PAPA

Los inviernos
vuelven
de sus oscuros
y lejanos viajes.
Juro
que en las madrugadas
fuimos compañeros.

La paz (entre ríos) 1977

BAJADA DE LA CRUZ

Nunca el río ni los aires
oyeron
tan dulce guitarra.
Ni cementerio alguno
ahogo así
ensangrentados gritos
entre el vino alzado
y la gracia rubia
sobre inquieta canoa.
Ni otras velas temblaron
ante el oscuro manto
del amor despenado.

La paz (entre ríos) 1978

EL PAGO DE LOS CARDENALES

Ellos son los que trinan
y viven
esta palpable libertad.
Exactos constructores
de la casa, del vuelo y del amor
hijos del sol
son
los viandantes del aire
hermanos del aromo
herederos del arroyo
de la pizca de arroz
del maíz, de la paja.
La vincha federal
los luce para siempre.

Federal (entre ríos) 1976

EL DOLOR DE LAS PLANTAS

Dicen
que el dolor
es algo así como
el sufrimiento
o el padecimiento.
Y se que Ellas
Ellas si, las plantas
mis compañeras de planeta
sufren
y tanto como tienen
el renunciamiento y el olor
el color, la belleza
igualmente
cargan con el dolor.
Pero, asimismo
tienen la vida
el universo total
que no es un punto
y vuelan
en semillas
a los labios del tiempo.
Por eso el dolor
del sol
o de la falta de humedad
o de los hombres
viejos arrancadores de lo verde
también les pertenece.
Sin embargo
el aura misma es su esclava
y aún su ala tímida,
frente a la depredación,
florecen
claro que florecen.
Y en su limpio mundo
son las tutoras
del amor
y la tarea
planta
llorada y dura madre
abierta y dura madre
abierta siempre, si si, si
al perfume
de la esperanza.

Rosario (santa fe) 1977

(Todos estos poemas son del libro el país de los arroyos)


POEMA

Después vendrá sobre esta mesa
a pedirme disculpas.
Y parecerá un hombre fuerte.
Estas cosas
de las que tengo lleno el corazón
la silla, el mate, mis libros
la soledad entera
quedaran sorprendidas.
Al fin Orlando
tomaste la batuta
entre tanto tanto plazo.
Yo por dentro
correré
A juntar mis pedacitos.

(Este escrito es del libro Punto de partida)

LOS SACRIFICIOS

Aquí se practican graves sacrificios humanos
sabemos que vienen y se van
¡ah! La botella rota
hundida antes de ganar su batalla.
La amistad nos reúne ciertamente
Vivimos, vivimos, ¿no? Vivimos
Dilapidamos la pobreza
amagamos
qué quieren que les diga
no basta la amistad amigos
clientes de la noche y los sueños
de las caderas
para las que nunca hay tiempo suficiente.
Sin embargo esto es todo, la vida en general
no lo más importante
nos pone desesperados vencidos
inútiles
pudo, sin duda, tocarnos otra suerte
otros destinos caer
pero es esto
así
casi todo lo nuestro
nuestra intolerable demanda
un poco de esperanza
no perderla
restituirla hacia otras costumbres
suspendidos en las cosas primeras
¿Por qué iremos a morir felices adquirientes del miedo en cuotas?
Vaya con lo que hará falta
después del televisor las desgracias
casi en la víspera incendiaria
ciudadanos
de la república de la falsa conciencia
malentendidos estamos.

(Este escrito es del libro Los métodos)

ESCRITO 4

Hasta puedo cederte todas las ventajas.
Años atrás me hubiese preocupado
o turbado
con el antiguo dolor
aún cuando la valija
estaba ya vacía.

Entonces era capaz
de ordenar los libros y las decisiones
y mi garganta eran las calles
alejado de toda suplica
tan dispuesto a la crueldad
como al café o al debate
golpecitos frustrados
formas
de aceptar la impotencia.
Tantos personajes
provisionales y postizos.

Pero la clave
Permanece en el corazón
seguro de revelar
los orígenes del amor
el camino de lo mucho o lo poco
desde el lecho del niño
en estado de irresponsabilidad
las telas suspensas
hasta el ruido de ejes
golpeando
en el mundo estupor

que vuelve
a golpear nuestras vidas.

Encontrar, incluso, la ambición
luego de superadas todas las ambiciones
sin reservas mentales
pagándolas
como el lujo mayor, pagándolas.

Ya ninguna de las artes
pueden malograr la tierra natal
por más dormidos
en la cama
como en la arena

casi rabiosos

con tan prometida alegría
Persiguiéndonos desde la noche
desde donde, abismadamente
se infiere
no sin incertidumbre
la disolución del sentimiento
consumándose hasta el sacrificio
de las cosas y los seres
arterialmente inscripta
en la sed de liberación
tontamente prometida y abandonada
contra la pared del ascenso.

Oh, por que, por que entonces
misteriosamente, tanta sabiduría
en esta selva de intereses

se reasume
en un gris de nunca?

La advocación
es de un momento
tímido adelanto de lo que se alista
en una dimensión argentina
multiplicándose.

DOMINGO DE AGOSTO

Son los tiempos de la angustia
cambia vestido y costumbres
aun cuando es exactamente real
como la de los días
en que andaba los primeros años.

Los brujos entretelones del futbol
dios mío cuando picaba dentro del área
o una bicicleta azul hecha en Italia
o los misterios del amor
que ya vas a ver como estalla.
No hablare de la sangre
de sus viejos cursos
viajera del silencio
ahora en que los arboles
las calles, este mi río agua de américa
hasta alguna reja, tienen historia.

Quien hubiera dicho
que todo, todo, después seria
la antesala de septiembre
ascendiendo desde perdurables heridas.

Es la voluntad que remarca
sensibles lejanías
ya es el estremecimiento o la derrota
o los dulces recogimientos
que se alzan para la lucha más firme
para entendernos en nombre de íntimas ausencias
casi nada cuenta la medida
de vulnerables aciertos
generales productos de desajustes
mas emocionales que lucidos.

(Los últimos dos poemas están en el libro la vida en general)
 
Fue un gusto descubrir a otro poeta Argentino. Disfrute y recorrí sus fragmentos, me espejeé en sus palabras y sus huesos. Lauraneo, gracias por compartirles con todos nosotro. Recibe un fuerte abrazo desde México.
POEMA

Después vendrá sobre esta mesa
a pedirme disculpas.
Y parecerá un hombre fuerte.
Estas cosas
de las que tengo lleno el corazón
la silla, el mate, mis libros
la soledad entera
quedaran sorprendidas.
Al fin Orlando
tomaste la batuta
entre tanto tanto plazo.
Yo por dentro
correré
A juntar mis pedacitos.

(Este escrito es del libro Punto de partida)

DOMINGO DE AGOSTO

Son los tiempos de la angustia
cambia vestido y costumbres
aun cuando es exactamente real
como la de los días
en que andaba los primeros años.

Los brujos entretelones del futbol
dios mío cuando picaba dentro del área
o una bicicleta azul hecha en Italia
o los misterios del amor
que ya vas a ver como estalla.
No hablare de la sangre
de sus viejos cursos
viajera del silencio
ahora en que los arboles
las calles, este mi río agua de américa
hasta alguna reja, tienen historia.

Quien hubiera dicho
que todo, todo, después seria
la antesala de septiembre
ascendiendo desde perdurables heridas.

Es la voluntad que remarca
sensibles lejanías
ya es el estremecimiento o la derrota
o los dulces recogimientos
que se alzan para la lucha más firme
para entendernos en nombre de íntimas ausencias
casi nada cuenta la medida
de vulnerables aciertos
generales productos de desajustes
mas emocionales que lucidos.



BIOGRAFIA

Orlando Florencio Calgaro (1939-1986)

Poeta y escritor nacido en La Paz, provincia de Entre Ríos y radicado desde muy joven en Rosario, provincia de Santa Fe, donde falleció.

Abogado, llegó a ocupar el estrado como Juez, cargo al que renunció para desempeñarse como Director de Cultura de la provincia donde residía. Junto al poeta Raúl García Brarda dirigió la revista "La Ventana". Colaboró en varias publicaciones e integró numerosas obras conjuntas ("Poemas por América", "Poemas para Juan L. Ortiz", etc.). Incursionó en
la literatura política con libros como "La Constitución Nacional de 1949" y "FORJA: cuarenta años después". En el prólogo de su "Antología poética" anotó el poeta Jorge Isaías: "Si paso la mano sobre los versos de Calgaro, no es la emergencia sin embargo la que noto, sino la luz que me estalla sobre los ojos. Porque esa poesía, sin embargo, se repliega en lo mínimo. […] No sé. Sus versos están. Su materialidad es evidente. Se podrá no comulgar con su estética, pero ellos encadenan en su esplendor más opaco y son pese a las formalizaciones (¿Respiraciones?) diversas de una coherencia notable". Publicó los siguientes poemarios: "Punto de partida", "Los métodos", "Además, el río", "La vida en general" y "El país de los arroyos".


http://www.entrerios.gov.ar/biper/Calgaro.html
 
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