Me ha gustado mucho la manera en que presentas tus versos. Creo que al recitarlos consigues darles una intensidad, una vida y una personalidad que no lograría el lector leyéndolos a su manera.
Me gusta ese estilo como de carta, tan directo. Para mí tiene una capacidad de transmitir y emocionar enorme. Y no es que no pueda disfrutar de otros estilos que se basan más en utilizar o combinar las palabras de formas poco habituales más para crear sensaciones que ideas claras, pero creo que siempre me ha gustado más la poesía que profundiza hacia la intimidad. No me atrevo a suponer o no que la historia que se narra en los poemas sea la tuya. Desde luego llega como algo muy real, muy sentido.
No soy ningún experto en letras, pero sí quiero decirte que creo que las imágenes y las frases que utilizas están muy bien construidas; siendo un mensaje muy claro, no es para nada un discurso convencional y eso también te mueve por dentro, te predispone hacia la emoción.
Me gusta también que en el discurso se percibe una pérdida enorme, mucho dolor, pero no hay ningún sentimiento de culpa o de autoflagelación y esa me parece una visión muy sana o, al menos, muy necesaria.
Llama la atención el énfasis del final del segundo poema, que suena como con rabia. No estoy muy seguro de lo que significa. Transcribo el final para pensarlo mejor:
Has dejado el listón muy alto en cuanto a ilusiones truncadas.
Ruth Beitia lo saltaría con medalla de oro,
pero yo...
yo no lo pienso pasar jamás.
Yo lo interpreto, sobre todo por el tono, como que no se va a perdonar o que no se va a olvidar, como que se va a preservar ese recuerdo quizá para que no se repita lo mismo o para aprender una lección que haga crecer. Tiene una expresión como de decisión deliberada y eso me resulta muy llamativo. No sé si es el reconocimiento de un episodio que parece que dejará marca en la vida por derecho propio o un poco también la amplificación interna de ese episodio para hacer de él un símbolo.
Iba a decirte que espero que publiques más cosas por aquí, pero luego he decidido no esperar y he buscado tu canal de youtube. He escuchado "La carta que jamás te llegará" y "Nada tiene sentido".
La carta tiene algo como de estar cerca de la persona a quien se dirige mientras se escribe, aunque la otra persona no esté. El hecho de poder escribirla con la clara percepción de que se escucha ya es mucho.
Con respecto a "Nada tiene sentido", últimamente estaba pensando que qué triste es que nos hayamos tenido que inventar la palabra humanitario para definir lo que debería ser simplemente humano.