ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé si soy un escritor, escribano o poeta mediocre.
Un loco de atar, demente o perverso.
Corazón valiente de alma negra y piel de ocre,
no he podido escribir un sólo verso
La hoja donde lo hacía se marchitó,
prefiere ser polvo o ceniza
antes que sumisa.
Reencarnar en árbol y renacer de nuevo
en hoja blanca y pura y exhibir su lozanía
No se quiere ver sumida en letras sin sentido
Antes que llegue a mí un recuerdo
grabado en la médula, ese que viene del sentimiento
o del deseo y quema por dentro
He querido juntar algunas palabras difíciles de hallar,
rebuscadas, esas que lees y lees y no entiendes
hasta que buscas su significado,
para acomodarlas en un poema,
en líneas un sentimiento expresar.
Y ya reunidas las guardo en mi bolsa,
del pantalón o camisa, y cuando las quiero usar,
para mi sorpresa, no encuentro nada, están rotas, descocidas
que no haría con esas letras, una maravilla,
es lo que ella espera
Pero que culpa tengo yo, si no soy yo quien escribe,
sólo soy un instrumento de un ente sin razón.
Proviene desde muy adentro y domina mis impulsos, inclusive.
Con forma de manzana o tal vez de un herido corazón
O tal vez quiera que le cante
escuchar sólo el eco de mi voz,
el susurro de un amante
de la vida
del amor