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Polvo en la nada

En mi humilde opinión, el término "viola" ha sido un vocablo invariable en el tiempo, tanto para referirse al instrumento musical como a la conocida planta violácea (violeta). Viola, así, como suena, con su agradable acento prosódico en la segunda vocal, bisílaba siempre, desde sus orígenes. No existen precedentes fonológicos, ni por tanto diacríticos, que desvirtuen esta realidad. Otra cosa es que el iluminado poeta cordobés se columpiara en una pirueta transgresora para cuadrar su cadencia acentual y su métrica forzando una diéresis insólita. Nunca se escribió ni se pronunció jamás "víola" con ese áspero acento en la "i", ni antes ni después de que D. Luis de Góngora la colara de rondón en su conocido soneto. (Disculpa que no corone con la crema pero no sé como se hace en el ordenador).

Recupero este asunto sobre la acentuación de la palabra "viola" como esdrújula y trisílaba porque hoy mismo he encontrado dos ejemplos anteriores a Góngora en los que claramente hay que leer "víola". Y los he encontrado donde tenían que estar: en Fernando de Herrera.

Salgo d'esta aspereza a un verde llano
de flores y de violas vestido


...i el rosado
color que yaze al fin con pena grave
en sombra, desteñido
tiernamente de víola süave


El primer fragmento pertenece a la Canción II del Libro primero de los Versos de Fernando de Herrera (1619), vv. 49-50 (tomado de F. de Herrera (ed. C.Cuevas), Poesía castellana original completa, Cátedra, Madrid 1985, p. 551); es el poema que comienza Algún tiempo, esperé d'aquellos ojos.

El segundo pertenece a la Canción IV del Libro segundo de los mismos Versos de 1619, vv. 10-13 (op. cit. p. 703); el primer verso del poema es Amor, tú q'en los tiernos, bellos ojos.

Sospecho que, si escrutamos la obra herreriana, seguramente encontremos algún ejemplo más. Otra vez podemos comprobar que Góngora no hace sino llevar al extremo la práctica que era ya clásica en su época: recoge lo que otros sembraron y lo lleva a su plenitud.

Saludos.
 

En mi humilde opinión, el término "viola" ha sido un vocablo invariable en el tiempo, tanto para referirse al instrumento musical como a la conocida planta violácea (violeta). Viola, así, como suena, con su agradable acento prosódico en la segunda vocal, bisílaba siempre, desde sus orígenes. No existen precedentes fonológicos, ni por tanto diacríticos, que desvirtuen esta realidad. Otra cosa es que el iluminado poeta cordobés se columpiara en una pirueta transgresora para cuadrar su cadencia acentual y su métrica forzando una diéresis insólita. Nunca se escribió ni se pronunció jamás "víola" con ese áspero acento en la "i", ni antes ni después de que D. Luis de Góngora la colara de rondón en su conocido soneto.


Recupero este asunto sobre la acentuación de la palabra "viola" como esdrújula y trisílaba porque hoy mismo he encontrado dos ejemplos anteriores a Góngora en los que claramente hay que leer "víola". Y los he encontrado donde tenían que estar: en Fernando de Herrera.

Bueno, parece razonable que D. Luis se apoyara en ese único precedente, influído tal vez por la aún vigente lírica de "el divino", tan próxima en el tiempo a su causa poética.

 
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En mi humilde opinión, el término "viola" ha sido un vocablo invariable en el tiempo, tanto para referirse al instrumento musical como a la conocida planta violácea (violeta). Viola, así, como suena, con su agradable acento prosódico en la segunda vocal, bisílaba siempre, desde sus orígenes. No existen precedentes fonológicos, ni por tanto diacríticos, que desvirtuen esta realidad. Otra cosa es que el iluminado poeta cordobés se columpiara en una pirueta transgresora para cuadrar su cadencia acentual y su métrica forzando una diéresis insólita. Nunca se escribió ni se pronunció jamás "víola" con ese áspero acento en la "i", ni antes ni después de que D. Luis de Góngora la colara de rondón en su conocido soneto.




Bueno, parece razonable que D. Luis se apoyara en ese único precedente, influído tal vez por la aún vigente lírica de "el divino", tan próxima en el tiempo a su causa poética.

Es verdad que un solo ejemplo (o dos) no basta para defender una tesis, pero en este caso ese ejemplo, más otros que ahora pondré, es suficientemente significativo ya que pertenece a una línea evolutiva bien conocida y estudiada por la filología: la conexión Mena-Herrera-Góngora que, como explica Dámaso Alonso, es una progresión de gradaciones sucesivas, no por salto; es decir, que Góngora simplemente lleva al extremo lo que ya era habitual en los poetas cultos de su época dese el Renacimiento: tal es una de las dos tesis fundamentales de Alonso (cf. La lengua poética de Góngora, en D. Alonso, O. C. V, Gredos, Madrid 1978, pp. 11-238). (La otra tesis afirma que la división de la obra gongorina ha de ser longitudinal y no transversal [temporal], como erróneamente se ha venido haciendo desde la crítica ilustrada; pero ése es ya otro asunto).

Los otros ejemplos que antes decía los he tomado de esta nota que he encontrado hoy mismo:

Es curioso que Herrera vacile en la pronunciación de esta palabra, aunque es siempre trisílaba. Es víola(s) en las Anotaciones, pág. 183, v. 5; en la edición de Blecua, égloga I, v. 164, y en la Pacheco, lib. I, can. II, v. 50. pero tambiénla escribe viola(s) en las Anotaciones, pág. 269 (aquí con el acento gráfico sobre la o) ([n. 6] Véase la tercera nota), y en dos lugares de la edición de Blecua, égloga II, v. 75; égloga IV, v. 265. En los demás casos de las ediciones principales no es posible determinar el acento.
http://revistadefilologiaespañola.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/viewFile/1143/1433

Como estoy de vacaciones, no puedo consultar las Anotaciones de Herrera que se citan. Cuando vuelva lo haré y pondré los ejemplos a mano. Saludos.
 
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