orquidea negra
Poeta fiel al portal
Que fácil fue decirme te amo.
Alguna vez te dije:
no juegues conmigo,
le temo al dolor…
pero resultaste mal amor
aunque fuiste un buen amigo,
nunca debí cruzar la frontera
ni entregarte el corazón.
Me decías entre canciones musitadas al oído,
que era tu sueño,
que no sabias decir: te quiero…
pero que te entregabas,
Ajá, sí te entregabas ¡pero a todas!
yo solo fui para ti un escape, la novedad
que poco te duró el gusto,
Pero ¿sabes?
la culpa también fue mía, quise creerte,
¿Para que? ¿Para burlarte de mí?
¡Ingenua de mí!
me dejé envolver en tus promesas,
en tus palabras y heme aquí,
llorando mi coraje…mi dolor,
sé que debo desearte lo mejor
con tu nuevo amor,
pero las lágrimas me traicionan,
retenerlas no puedo,
¿Te amé? ¡Te amo!
aunque debo reconocer que es mi orgullo
el que está más herido.
Quizás en realidad no te amo,
quizás solo me aferré a ti,
con ansias o con la ilusión
de haber encontrado el verdadero amor,
Pero eso no se vale, te aprovechaste;
de mi debilidad, de mis ansias de sentirme querida, amada y comprendida.
Ahora entiendo que esa dicha solo puedo dármela yo,
debo empezar a quererme, mimarme,
no esperar que venga alguien y se aproveche de mí.
No te guardo rencor,
al contrario gracias por todo lo bello que me diste,
estoy sufriendo: sí, pero eso me ayudará a crecer.
¡Es la poesía mi mayor refugio, mi alma poeta…ésa, ésa es mía!
Alguna vez te dije:
no juegues conmigo,
le temo al dolor…
pero resultaste mal amor
aunque fuiste un buen amigo,
nunca debí cruzar la frontera
ni entregarte el corazón.
Me decías entre canciones musitadas al oído,
que era tu sueño,
que no sabias decir: te quiero…
pero que te entregabas,
Ajá, sí te entregabas ¡pero a todas!
yo solo fui para ti un escape, la novedad
que poco te duró el gusto,
Pero ¿sabes?
la culpa también fue mía, quise creerte,
¿Para que? ¿Para burlarte de mí?
¡Ingenua de mí!
me dejé envolver en tus promesas,
en tus palabras y heme aquí,
llorando mi coraje…mi dolor,
sé que debo desearte lo mejor
con tu nuevo amor,
pero las lágrimas me traicionan,
retenerlas no puedo,
¿Te amé? ¡Te amo!
aunque debo reconocer que es mi orgullo
el que está más herido.
Quizás en realidad no te amo,
quizás solo me aferré a ti,
con ansias o con la ilusión
de haber encontrado el verdadero amor,
Pero eso no se vale, te aprovechaste;
de mi debilidad, de mis ansias de sentirme querida, amada y comprendida.
Ahora entiendo que esa dicha solo puedo dármela yo,
debo empezar a quererme, mimarme,
no esperar que venga alguien y se aproveche de mí.
No te guardo rencor,
al contrario gracias por todo lo bello que me diste,
estoy sufriendo: sí, pero eso me ayudará a crecer.
¡Es la poesía mi mayor refugio, mi alma poeta…ésa, ésa es mía!
Última edición:
::
::
::
::