Alarido
Poeta asiduo al portal
No tenemos prisa ninguna.
Nada ni nadie puede salvarnos,
ni somos partidarios de ello.
El fuego es mucho más grato.
Calienta corazones y quema contratos.
Ya no tememos al silencio,
al caos efervescente,
a los rugidos encendidos de la noche,
a las punzantes ausencias
que nuestro recuerdo honre.
Al incesante goteo,
al desbordante chorreo,
a las vocecillas expertas en todo,
al puñetero ruidito,
percutor y constante.
A los sabores amargos,
ácidos, esferificados,
absurdos y picantes.
Porque hace demasiado tiempo
que dejamos de ser
lo que se esperaba de nosotros,
con nosotros no cuentes.
No somos formales.
Somos animales asilvestrados,
de primarios principios
de explosivos destellos,
de apoteósicos finales.
Si esperabais disfrutar
de nuestra desesperación en la caída
esperad sentados,
miserables,
hasta que se os quede el culo cuadrado.
Somos inquebrantables.
Nos apoyamos.
Nos levantamos.
Aprendimos a nadar
en aguas turbulentas,
en poseidos mares.
(poseidos de Poseidón)
No titubeamos.
Tiempo tendremos.
Somos un barco,
constantenente a la deriva,
por siempre ingobernable.
¿De qué no seríamos capaces?
Nada ni nadie puede salvarnos,
ni somos partidarios de ello.
El fuego es mucho más grato.
Calienta corazones y quema contratos.
Ya no tememos al silencio,
al caos efervescente,
a los rugidos encendidos de la noche,
a las punzantes ausencias
que nuestro recuerdo honre.
Al incesante goteo,
al desbordante chorreo,
a las vocecillas expertas en todo,
al puñetero ruidito,
percutor y constante.
A los sabores amargos,
ácidos, esferificados,
absurdos y picantes.
Porque hace demasiado tiempo
que dejamos de ser
lo que se esperaba de nosotros,
con nosotros no cuentes.
No somos formales.
Somos animales asilvestrados,
de primarios principios
de explosivos destellos,
de apoteósicos finales.
Si esperabais disfrutar
de nuestra desesperación en la caída
esperad sentados,
miserables,
hasta que se os quede el culo cuadrado.
Somos inquebrantables.
Nos apoyamos.
Nos levantamos.
Aprendimos a nadar
en aguas turbulentas,
en poseidos mares.
(poseidos de Poseidón)
No titubeamos.
Tiempo tendremos.
Somos un barco,
constantenente a la deriva,
por siempre ingobernable.
¿De qué no seríamos capaces?