Doblezero
Poeta adicto al portal
Postugram: ese paraiso donde los jilgueros te ponen el bikini
Son todos bienvenidos
al mundo Postugram lleno de “joyas”,
manadas de salidos,
de frikis, Instapollas
y Photochonis huecas por las ollas.
Habita un regimiento
de unos Pavosexuales afeitados,
con cráneos de cemento
y sesos troquelados,
que tienen por neuronas, decorados.
Willy Fog es un bufo,
en "Insta" la rutina es aventura
de selfies hasta en U.F.O.
con blanca dentadura
y risas de rajar la comisura.
Todos mean Daikiris,
eructan con la voz de tres tenores,
vomitan arcoíris,
escupen ruiseñores
y cagan golosinas de colores.
Pero hay que dar la talla;
si quieres estrenarte como diva:
de espaldas, en la playa,
sin la parte de arriba,
y estallará tu “like” como una ojiva.
Métete en un reguero
recorta bien la foto y luego dices
que estáis en Varadero
(aunque haya diez perdices
hinchándose en el barro de lombrices).
Attention whore, tú posa
que irán los Borregollowers en masa,
y te dirán “preciosa”,
pero, ¿sabes qué pasa?:
sin filtros no eres más que una carcasa.
Aquí todo es de soja,
si comes chuletón te descuartizan;
el “vega” se acongoja,
los parias dramatizan
como clamidosaurios que se erizan.
Menudo experimento;
el "Insta" es el peyote, la ayahuasca
del aborregamiento
pa’aquel que se lo masca,
haciendo de los sesos, hojarasca.
Autor: Doblezero
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