• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Pregunta

miguegarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Besos de sol y sal, exuberantes,
de vainilla, de menta y de romero,
como el último beso o el primero,
besos a cuentagotas o abundantes.

Besos de devoción, alucinantes,
un beso adelantado, mensajero
de mil más a la orilla del sendero,
con ropas de mendigos o elegantes.

Besos de extremo a extremo de la vida,
en canon, en salmodia o contrapunto,
por intención o azar, nunca en exceso,

como ofrendas de amores sin medida.
Con tantos como hay, yo me pregunto,
¿por qué no has venido a darme un beso?
 
Besos de sol y sal, exuberantes,
de vainilla, de menta y de romero,
como el último beso o el primero,
besos a cuentagotas o abundantes.

Besos de devoción, alucinantes,
un beso adelantado, mensajero
de mil más a la orilla del sendero,
con ropas de mendigos o elegantes.

Besos de extremo a extremo de la vida,
en canon, en salmodia o contrapunto,
por intención o azar, nunca en exceso,

como ofrendas de amores sin medida.
Con tantos como hay, yo me pregunto,
¿por qué no has venido a darme un beso?
Ya va, se está mordiendo los labios.
Un apapacho, Miguel.
 
Besos de sol y sal, exuberantes,
de vainilla, de menta y de romero,
como el último beso o el primero,
besos a cuentagotas o abundantes.

Besos de devoción, alucinantes,
un beso adelantado, mensajero
de mil más a la orilla del sendero,
con ropas de mendigos o elegantes.

Besos de extremo a extremo de la vida,
en canon, en salmodia o contrapunto,
por intención o azar, nunca en exceso,

como ofrendas de amores sin medida.
Con tantos como hay, yo me pregunto,
¿por qué no has venido a darme un beso?
Un beso con ofrendas y pasión.

Saludos
 
Ay, Miguel Miguelito...: te faltó mencionar los besos con muletas.

El hiato del último verso es de antología, espero que sobreviva...

un apapacho y, claro, un beso
Jorge

Besos de sol y sal, exuberantes,
de vainilla, de menta y de romero,
como el último beso o el primero,
besos a cuentagotas o abundantes.

Besos de devoción, alucinantes,
un beso adelantado, mensajero
de mil más a la orilla del sendero,
con ropas de mendigos o elegantes.

Besos de extremo a extremo de la vida,
en canon, en salmodia o contrapunto,
por intención o azar, nunca en exceso,

como ofrendas de amores sin medida.
Con tantos como hay, yo me pregunto,
¿por qué no has venido a darme un beso?
 
Estimado Miguel,
lo más interesante de la pregunta que pones en el último verso es que, siendo una pregunta tan sencilla, haya que leerla con afectación para que el ritmo no se resienta; y por afectación considero que es todo lo que no sea leerla como si le habláramos a nuestro entrañable nietecito. El poeta es dueño y señor de la prosodia. La leeremos como nos propones, aunque quede raro, después de habernos cosido a explicaciones no solicitadas con los adjetivos que terminan en -antes y que ayudan a mantener ese tono cercano y sencillo que tan bien te funciona hasta que nos obligas a declamar para conseguir las once sílabas de la pregunta. Es apto. Un saludo cordial. Luis
 
Atrás
Arriba