Ziler
Poeta recién llegado
No tengo ganas de escribir, han pasado las invitaciones pasajeras. Aún te sigo viendo en la noche y no he podido definir cómo apareces en las tristes despedidas. El mar ya hereda mis penas, como Alfonsina dejó las suyas en él, con promesas de amor que quedaron en soledades ineludibles en medio de la lluvia que me anuncia otra madrugada de letras y olvido. Los desdenes poéticos enferman mi lápiz con tanta epifanía textual. Las circunstancias del desvelo me hacen pensar en ti. Ya la muerte te enamoró con sus esqueléticos labios, mientras sigo dibujando nuestro destino en palabras que lamentablemente siempre tienen presagios melancólicos.
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