¡Claro que es encantador!:
¡encantador de serpientes!,
de esos que esconden los dientes
y tienen muy mal humor.
No sé cómo este señor
resultó tu predilecto.
Yo que soy un buen prospecto,
me quedé cual guayabera:
guindando, blanco y por fuera,
¿es que no ves mi intelecto?
"Como no quiero elegir..."
─disculpa que te remede─
pero elegiste, y adrede,
¿quién lo podría decir?
No supiste discernir
entre «el bueno» y «el mejor»
y pusiste al Musador
en el tope de tu estima,
se me salió una lagrima
de tanta envidia y rencor.
ELHI DELSUE
26.08.15
¿encantador? ¿dije eso?
¡Jesús! se me habrá escapado
¿no era el homenajeado?
creo que ha sido un exceso.
Ya sabemos que es un hueso,
¿no ves que me pone nota?
he de hacerle la pelota
tú sabes que te prefiero
pero es el león tan fiero...
¿y si después se rebota?
¡Miedo tengo a que regrese!
veras que encuentra algún fallo
pero yo no me le callo
espero que no me estrese.
Si tu pena remitiese
por dejar aquí constancia...
¡Nadie tiene tu prestancia,
ni tu delicada pluma!,
pero no ves que me abruma
su temible vigilancia?
Isabel
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