La Corporación
Poeta veterano
evaristo corumelo.
desde este acantilado: se llama vida.
Remedios
nada más absurdo que un poema
sabiendo que estás muerta
y que de tu sangre sólo quedan gusanos,
ausencia,
algunas letras que todavía rescato en el agua.
Siento tu mirada en los postres,
la lengua desatada en tormentas de auxilio,
cuando el ron es un alma disuelta.
¿Recuerdas el tronco de aquel bambú?
Retuvo tu nombre, después tus lágrimas,
quizás supiera del amor amargo, valiente
en la soledad que algunos llaman estancia.
Entre tanto,
y se resuelva esta legislatura,
los dioses pudieran consolar tu espera,
mis manos las caricias que nunca pude darte,
las que hoy entiendo fundamentales
para eso que algunos llaman amor.
elPrior
desde este acantilado: se llama vida.
Remedios
nada más absurdo que un poema
sabiendo que estás muerta
y que de tu sangre sólo quedan gusanos,
ausencia,
algunas letras que todavía rescato en el agua.
Siento tu mirada en los postres,
la lengua desatada en tormentas de auxilio,
cuando el ron es un alma disuelta.
¿Recuerdas el tronco de aquel bambú?
Retuvo tu nombre, después tus lágrimas,
quizás supiera del amor amargo, valiente
en la soledad que algunos llaman estancia.
Entre tanto,
y se resuelva esta legislatura,
los dioses pudieran consolar tu espera,
mis manos las caricias que nunca pude darte,
las que hoy entiendo fundamentales
para eso que algunos llaman amor.
elPrior
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