No necesitas elogios
porque estås en armonía,
pués tu alma está impregnada
de abnegación de hidalguía.
La entrega que das a diario
en el aula, en el pasillo,
llena tu alma de gozo
resplandece a todo brillo.
El andar ha sido arduo
no han valorado tu hacer,
has luchado con vehemencia
por hacerte comprender.
Es doloroso, indignante
el trato, que se te ha dado,
no valoran lo que vales
te han tenido postergado.
Pero disfruta la esencia
de lo que entregas a diario,
formación, conocimientos
olvidando tu salario.
Eres fuerte, generoso
fabricas el devenir,
de esos jövenes que educas
que tienen que proseguir.
Algunos recordarán
no será la mayoría,
pero en tu alma se queda
la caricia, la energía.
porque estås en armonía,
pués tu alma está impregnada
de abnegación de hidalguía.
La entrega que das a diario
en el aula, en el pasillo,
llena tu alma de gozo
resplandece a todo brillo.
El andar ha sido arduo
no han valorado tu hacer,
has luchado con vehemencia
por hacerte comprender.
Es doloroso, indignante
el trato, que se te ha dado,
no valoran lo que vales
te han tenido postergado.
Pero disfruta la esencia
de lo que entregas a diario,
formación, conocimientos
olvidando tu salario.
Eres fuerte, generoso
fabricas el devenir,
de esos jövenes que educas
que tienen que proseguir.
Algunos recordarán
no será la mayoría,
pero en tu alma se queda
la caricia, la energía.
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