Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cuento de su vida se acababa
y Bella suspiró apocadamente.
Su rosa tan hermosa y floreciente
un martes por la tarde marchitaba.
No sabe si fue Dios que la llamaba
con ganas de abrazarla tiernamente
o fue la soledad -su bestia hiriente-
la fiera que a mordidas la mataba.
De nada ya le vale este castillo
-su amado emperador marchó lejano
llevado por la Luz y por su brillo-.
Hoy Bella tiene frío aunque es verano,
verano en el jardín, no en el pasillo
por donde todo es hielo sin su mano.
y Bella suspiró apocadamente.
Su rosa tan hermosa y floreciente
un martes por la tarde marchitaba.
No sabe si fue Dios que la llamaba
con ganas de abrazarla tiernamente
o fue la soledad -su bestia hiriente-
la fiera que a mordidas la mataba.
De nada ya le vale este castillo
-su amado emperador marchó lejano
llevado por la Luz y por su brillo-.
Hoy Bella tiene frío aunque es verano,
verano en el jardín, no en el pasillo
por donde todo es hielo sin su mano.