ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué le digo a mi niña cuando aquellos
que dicen que aman los poemas,
rozando la mezquindad y el egoísmo,
sólo abordan lo que afecta sus sentidos
o exponen su deseo dolorido
sembrando la belleza en tierra yerma,
haciéndola fértil en los versos,
para después comer su fruto,
sus hojas, la raíz y la semilla
como hormigas laboriosas que eliminan
todo vestigio de apuesta hacia el mañana
en la poesía?
¿Qué le digo a mi niña que ha escuchado
las palabras ordenadas dulcemente
en la cama, antes de dormir,
o junto a la ventana si llovía?
¿Qué le digo cuando me pida un nuevo poema
digno de compartir y ser sentido?
¡Poetas milagrosos y maestros
fecundos en la creación de la armonía:
escribid para los niños -el futuro-
dedicad una pequeña parte de la vida,
ayudad a sembrar, en los niños,
la poesía!
Entonces este padre agradecido
sabrá hacer vivir las rimas entregadas,
tarea a más decir gratificante,
ya que los ojitos atentos, los oídos,
recibiendo expectantes lo obsequiado
en lo inmediato devuelven el regalo
con la certeza del vínculo afianzado,
y en lo mediato incorporando suavemente
una visión del mundo, de las cosas, de los hechos,
frecuentemente retaceada u olvidada
para los niños -el futuro-: la poesía.
que dicen que aman los poemas,
rozando la mezquindad y el egoísmo,
sólo abordan lo que afecta sus sentidos
o exponen su deseo dolorido
sembrando la belleza en tierra yerma,
haciéndola fértil en los versos,
para después comer su fruto,
sus hojas, la raíz y la semilla
como hormigas laboriosas que eliminan
todo vestigio de apuesta hacia el mañana
en la poesía?
¿Qué le digo a mi niña que ha escuchado
las palabras ordenadas dulcemente
en la cama, antes de dormir,
o junto a la ventana si llovía?
¿Qué le digo cuando me pida un nuevo poema
digno de compartir y ser sentido?
¡Poetas milagrosos y maestros
fecundos en la creación de la armonía:
escribid para los niños -el futuro-
dedicad una pequeña parte de la vida,
ayudad a sembrar, en los niños,
la poesía!
Entonces este padre agradecido
sabrá hacer vivir las rimas entregadas,
tarea a más decir gratificante,
ya que los ojitos atentos, los oídos,
recibiendo expectantes lo obsequiado
en lo inmediato devuelven el regalo
con la certeza del vínculo afianzado,
y en lo mediato incorporando suavemente
una visión del mundo, de las cosas, de los hechos,
frecuentemente retaceada u olvidada
para los niños -el futuro-: la poesía.
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