Cecilya
Cecy
Que nunca nos descubra ella
la del sueño liviano y la pupila vigilante
que no sepa de esta luna divina y eclipsada que tampoco duerme
que nos inspira entre los brazos azules de un invierno feliz...
Que no se entere que nos brotan lirios, poemas de las manos
que nuestros ojos se anegan de océanos dulces
y que el siempre de la eternidad se nos escapa de los labios entreabiertos...
Que desconozca nuestros roles, nuestros juegos
todos los nombres soñados que asumimos para vulnerar su ejército de sombras,
que sea sorda a las notas de canciones entre cuerpos y sábanas
que se quede al margen del tacto de la ternura infinita
que se declare perdida, confusa, rendida
extranjera del corazón sangrante y la absoluta pasión…
Que nunca nos atrape ella, amor de todas mis vidas
que no logre capturarnos...
la rutina.
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