Que solo sabe decir ¡no!

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Madre amada por fin vuelvo
y traigo mi corazón
que te ofrezco en mis palabras
como una feliz canción.
De las tierras en que estuve
guitarra de un trovador
te traje y su puro canto
que nunca nadie compró.
Una novia que dejé
asomada en el balcón
en espera de mi boca
que hasta ella nunca llegó.
Un poncho que quita el frío
como una piel o mejor
y una canana regalo
de Benjamín Zeledón.
Un pañuelo colorado
que no pierde su color
por más que pase sus días
tendido al viento y al sol.
De un Dios sin oro ni cáliz
te regalo una oración
y desde el Caribe un grito
y de una isla una flor
y de su sierra un barbudo
que solo sabe decir ¡no!

Eladio Parreño Elías

28-Junio-2013
 
Bonitas imágenes nos deja este poema mi amigo querido Eladio,
un precioso canto a esa libertad tan necesaria para todos,
que engalana tus letras con magistral léxico como nos tienes
acostumbrados, tu talento desborda en tu pluma, una historia
que llega al lector... para no decir ¡No...!
Siempre es un placer pasar a dejar mi humilde huella en tus
buenas inspiraciones. Un abrazo y un beso de tu amiga por
siempre. Tere T.B
 
Última edición:
Dichoso el protagonista de tu historia amigo,
que feliz está con su madrecita amada, no importa los regalos
no importa si está feo y barbudo, :::lengua1:::
 
Última edición por un moderador:
Eladio magnificas lineas de una reflejo constrastante
Como siempre muy buena inspiracion la tuya
Abrazos enormes y mis felicitaciones
 
Me provocó contestarte como si fueras mi hijjo, tus letras conmovedoras, profundas, preciosas en todo sentido amigo. Mis abrabesos, estrellas y...

Qué decir hijo mío,
genuino y pródigo
el corazón de una madre
ya deja de ser propio
cuando a los ojos la miran
otros tan amados ojos,
no hay distancia, ni cruel destino,
no raspan barbas crecidas,
ni las trampas del camino
mil viajes, mil bienvenidas,
¡el gran regalo, eres tú!
Mis manos agradecidas
se unen en tu oración
Dios sabe cuánto he pedido
¡Que vuelvas mii corazón!
 
Me ha gustado tu poesía, suena ágil y musical.
Un abrazo.
 
Regrese a leer tu hermoso poema y a
dejarte Reputacion. Me ha encantado
tu poema. Imagine a esa pobre madre
recibiendo al hijo amado despues de
larga espera. Lo que menos le imprta
son los regalos. Te felicito por tu gran
inspiracion Poetica que no tiene limite.
 
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Madre amada por fin vuelvo
y traigo mi corazón
que te ofrezco en mis palabras
como una feliz canción.
De las tierras en que estuve
guitarra de un trovador
te traje y su puro canto
que nunca nadie compró.
Una novia que dejé
asomada en el balcón
en espera de mi boca
que hasta ella nunca llegó.
Un poncho que quita el frío
como una piel o mejor
y una canana regalo
de Benjamín Zeledón.
Un pañuelo colorado
que no pierde su color
por más que pase sus días
tendido al viento y al sol.
De un Dios sin oro ni cáliz
te regalo una oración
y desde el Caribe un grito
y de una isla una flor
y de su sierra un barbudo
que solo sabe decir ¡no!

Eladio Parreño Elías

28-Junio-2013
Mis aplausos Eladio por tan bellas letras y con gran arte en ritmo, como en contenido, siempre es un placer leerte mi buen amigo.
Un fuerte abrazo.
 
Admirado poeta, logras despertar en mí, sumo interés en el mensaje de tus versos. Más allá del elogio a la belleza. Me veo arrastrado por un mar de imágenes que me son conocidas y que con maestría insospechada has ordendo para deleite del lector: …y una canana regalo de Benjamín Zeledón,/…pañuelo colorado que no pierde su color;/…Dios sin oro ni cáliz;/…su sierra un barbudo /que solo saber decir ¡no!.
Siempre me asiste el deseo de volver a leerte. Te dejo toda mi admiración.
 
Deliciosos versos nos dejas de un marinero y su amor.
Un placer, feliz semana.
 
Un bellisimo poema Eladio no hay cosa que ponga más contenta a una madre que la visita de un hijo. Felicitaciones por este exquisito y delicado poema, reputación y saludos poeta
 
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madre amada por fin vuelvo
y traigo mi corazón
que te ofrezco en mis palabras
como una feliz canción.
De las tierras en que estuve
guitarra de un trovador
te traje y su puro canto
que nunca nadie compró.
Una novia que dejé
asomada en el balcón
en espera de mi boca
que hasta ella nunca llegó.
Un poncho que quita el frío
como una piel o mejor
y una canana regalo
de benjamín zeledón.
Un pañuelo colorado
que no pierde su color
por más que pase sus días
tendido al viento y al sol.
De un dios sin oro ni cáliz
te regalo una oración
y desde el caribe un grito
y de una isla una flor
y de su sierra un barbudo
que solo sabe decir ¡no!

Eladio parreño elías

28-junio-2013
algo para reflexionar, grato leerte
 

Dulcinista , amigo ya extrańaba leerte ,
que hermosas letras viniendo de un ser lleno de
canto y poesía en el alma , Felicidades , es un placer leerte ,
hermosa Poesía ,Dios y Una madre nunca dejarán solo a un hijo
y si el parte estarán siempre en espera del regreso
con los brazos abiertos y su mano , extendida para dar una Bendición .
De los demás no se sabe . La vida es tan incierta !! Un abrazo
 
Eladio, creo que el futuro bien entendido está en el presente bien
vivido!!

Me encantó la forma de expresarte en este poema.
Te felicito!!
Un fuerte abrazo y un beso.
Te dejo reputación si me deja, claro!!
 
Última edición:
Un mundo de obsequios, los mas valiosos los del alma y as ganas de llegar a compartirlos. Un poema hermoso Eladio, me encantó leerte, abrazitossssssssssssss
 
ELADIO

Recuerdos gratos, de un viaje colmado de sorpresas,
retorno a casa,
donde los brazos siempre abiertos de una madre que espera.

Melódico poema, narración emotiva.

Gracias por compartir
tu gran ingenio de escritor.
 
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Madre amada por fin vuelvo
y traigo mi corazón
que te ofrezco en mis palabras
como una feliz canción.
De las tierras en que estuve
guitarra de un trovador
te traje y su puro canto
que nunca nadie compró.
Una novia que dejé
asomada en el balcón
en espera de mi boca
que hasta ella nunca llegó.
Un poncho que quita el frío
como una piel o mejor
y una canana regalo
de Benjamín Zeledón.
Un pañuelo colorado
que no pierde su color
por más que pase sus días
tendido al viento y al sol.
De un Dios sin oro ni cáliz
te regalo una oración
y desde el Caribe un grito
y de una isla una flor
y de su sierra un barbudo
que solo sabe decir ¡no!

Eladio Parreño Elías

28-Junio-2013



Al final,hoy me dormiré cantando.
Gracias
 

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