dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Madre amada por fin vuelvo
y traigo mi corazón
que te ofrezco en mis palabras
como una feliz canción.
De las tierras en que estuve
guitarra de un trovador
te traje y su puro canto
que nunca nadie compró.
Una novia que dejé
asomada en el balcón
en espera de mi boca
que hasta ella nunca llegó.
Un poncho que quita el frío
como una piel o mejor
y una canana regalo
de Benjamín Zeledón.
Un pañuelo colorado
que no pierde su color
por más que pase sus días
tendido al viento y al sol.
De un Dios sin oro ni cáliz
te regalo una oración
y desde el Caribe un grito
y de una isla una flor
y de su sierra un barbudo
que solo sabe decir ¡no!
Eladio Parreño Elías
28-Junio-2013
::