Hoy el joven naranjo se ha quejado:
que el verdor de sus hojas no contemplo,
que de su flor de azahar niego el aroma,
que solo miro al viejo limonero
con sus hojas enfermas de tristeza,
retorcidas sus ramas de tormento.
-¡Obsérvalo y aprende de su fuerza,
amo a ese limonero lo confieso,
mira cuánta abundancia hay en su entrega
es ácida su fruta, no lo niego,
pero se da del todo sin lisonjas
y en él hacen su nido los jilgueros,
él sabe que me nutro de su jugo
y cargado de frutos va muriendo;
tú tienes el olor de primavera
mas él tiene la huella de los tiempos.
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