Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
Huyamos de la ira de los volcanes,
no traguemos sus mortíferas cenizas.
Malditos los temblores de la maleza,
la senda precaria agota al caminante.
.
La prosperidad se ahoga en el dolor.
Las lavas bravías azotan el albedrío,
en sus profundidades se esconden
los cuerpos tétricos. ¡Eterna maldición!
.
Entre olas y rocas, la ideología agoniza,
se agitan rumores, se alejan los sueños.
Las nubes lentamente se oscurecen,
las estrellas descienden al despeñadero.
.
Se enlutan las honras pasadas,
sin amenidad se escuchan melodías.
¡Ay, sollozos desgajados! ¡Perturban!
El silencio llega, todos duermen.
.
¡Despierten! El sigilo vahído, solo arrastra
a las fosas de las álgidas quimeras.
El amo de la noche les abre sus puertas.
¡El fuego frío los atrapa! ¡No hay retorno!
no traguemos sus mortíferas cenizas.
Malditos los temblores de la maleza,
la senda precaria agota al caminante.
.
La prosperidad se ahoga en el dolor.
Las lavas bravías azotan el albedrío,
en sus profundidades se esconden
los cuerpos tétricos. ¡Eterna maldición!
.
Entre olas y rocas, la ideología agoniza,
se agitan rumores, se alejan los sueños.
Las nubes lentamente se oscurecen,
las estrellas descienden al despeñadero.
.
Se enlutan las honras pasadas,
sin amenidad se escuchan melodías.
¡Ay, sollozos desgajados! ¡Perturban!
El silencio llega, todos duermen.
.
¡Despierten! El sigilo vahído, solo arrastra
a las fosas de las álgidas quimeras.
El amo de la noche les abre sus puertas.
¡El fuego frío los atrapa! ¡No hay retorno!