Querido Sensei

Lexema

Poeta que considera el portal su segunda casa
Querido sensei

Para ITN

Ayer vi una mariposa, quería volar pero no sabía abrir las alas, era algo extraño que habiendo nacido con ellas, no supiera usarlas.

Yo en mi saber la juzgué de tarada,
de ignorante y cuánto se me pudo ocurrir para entender aquel
agravio natural.

Ella estaba parada sobre una flor
hermosa, de color azul intenso,
y estaba tan abierta como el mar,
tan dispuesta como la nueva esposa.


De repente otra mariposa llegó,
se antenearon un par de veces
y en un saz, la mariposa empezó
a dar nuevos aletazos y brincos sobre

la flor hermosa que antes la sostenía.
En un pasar de relámpago, se elevó
y subió tan alto como el cabello delgado de los pinos.

Me quedé mirándola hasta que ya no la alcanzara mí vista. Luego recordé sus consejos, aquellos que siempre me hacían rabiar por querer oir un

Bien hecho pupilo!!!
Comparé a aquella mariposa conmigo y a la otra con usted Sensei;
y me sentí como aquella mariposa
siguiendo a su maestra.
 
Querido sensei

Para ITN

Ayer vi una mariposa, quería volar pero no sabía abrir las alas, era algo extraño que habiendo nacido con ellas, no supiera usarlas.

Yo en mi saber la juzgué de tarada,
de ignorante y cuánto se me pudo ocurrir para entender aquel
agravio natural.

Ella estaba parada sobre una flor
hermosa, de color azul intenso,
y estaba tan abierta como el mar,
tan dispuesta como la nueva esposa.


De repente otra mariposa llegó,
se antenearon un par de veces
y en un saz, la mariposa empezó
a dar nuevos aletazos y brincos sobre

la flor hermosa que antes la sostenía.
En un pasar de relámpago, se elevó
y subió tan alto como el cabello delgado de los pinos.

Me quedé mirándola hasta que ya no la alcanzara mí vista. Luego recordé sus consejos, aquellos que siempre me hacían rabiar por querer oir un

Bien hecho pupilo!!!
Comparé a aquella mariposa conmigo y a la otra con usted Sensei;
y me sentí como aquella mariposa
siguiendo a su maestra.
Una gran enseñanza nos regala tu bella poesía. Prejuicios fuera, que con el tiempo nos puede cambiar la faz. Un placer venir. Un abrazo.
 
Una gran enseñanza nos regala tu bella poesía. Prejuicios fuera, que con el tiempo nos puede cambiar la faz. Un placer venir. Un abrazo.


Así es amigo D'Valdés

La rueda gira y nosotros con ella.
Realmente agradezco tu visita. Veo que sigues tirando joyas a la luna enamorada. Hermosos trabajos...

Gracias...!
 

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