Audaz el caballero
lanza con voz potente el desafío
de lidiar en palestra junto al río,
seguro de vencer con su verbo certero.
Presumís de saber y ser gran romancero,
quisiera comprobar cuanto es el brío
de vuestro verbo lírico y confío
no rendir mi sombrero.
¡Ay, qué triste figura nos mostráis!
Esquelético rostro de miradas perdidas,
sobre flaco jamelgo cabalgáis.
Por casco una bacía, las barbas estreñidas,
en mostrar vuestros versos ya tardáis.
Recibiréis respuestas conformes y cumplidas.
lanza con voz potente el desafío
de lidiar en palestra junto al río,
seguro de vencer con su verbo certero.
Presumís de saber y ser gran romancero,
quisiera comprobar cuanto es el brío
de vuestro verbo lírico y confío
no rendir mi sombrero.
¡Ay, qué triste figura nos mostráis!
Esquelético rostro de miradas perdidas,
sobre flaco jamelgo cabalgáis.
Por casco una bacía, las barbas estreñidas,
en mostrar vuestros versos ya tardáis.
Recibiréis respuestas conformes y cumplidas.