Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fuego es el único alimento del amor. Fuera de él se quema.
Razón y Amor, conflicto permanente.
¿Cómo el Amor razona?
¿Puede amar la Razón a la persona
o aspira solo a iluminar su frente?
El loco Amor le increpa, impertinente,
que ostenta la corona
del reino apasionado que destrona
la fragua cartesiana de la mente.
¡Renuncia ya al imperio que te niego!
-zanjó la Inteligencia-
¡Abdica en mi criterio y calla luego!
Pero el Amor, ajeno a la advertencia,
se compromete a fuego.
¡Sonora ley que el corazón silencia!
Razón y Amor, conflicto permanente.
¿Cómo el Amor razona?
¿Puede amar la Razón a la persona
o aspira solo a iluminar su frente?
El loco Amor le increpa, impertinente,
que ostenta la corona
del reino apasionado que destrona
la fragua cartesiana de la mente.
¡Renuncia ya al imperio que te niego!
-zanjó la Inteligencia-
¡Abdica en mi criterio y calla luego!
Pero el Amor, ajeno a la advertencia,
se compromete a fuego.
¡Sonora ley que el corazón silencia!
Última edición: