En todo sistema democrático que se precie del tal existen tres poderes institucionalizados e independientes: el Ejecutivo (gobierno), el Legislativo (Parlamento) y el judicial (los tribunales) y habría que añadir un cuarto: los medios de comunicación, cuyo papel dentro de una democracia es fundamental como instrumento a través del cual se ejercita la libertad de expresión; la variedad ideológica de ésta hace posible la crítica, la denuncia, el cuestionamiento... desde distintos posicionamientos, conformando con sus distintas voces el equilibrio imprescindible y necesario para que se mantenga la división de poderes, pieza angular de un Estado de Derecho.
Una propuesta de partido que pretenda romper ese equilibro mediante el sometimiento al Ejecutivo (Gobierno) del resto de poderes (judicial, legislativo y medios de comunicación) sería una propuesta con vocación de "perpetuidad" (dictadura), pues ningún partido que crea en la alternacia política (o alternancia del poder) pondría sobre la mesa semejante propuesta que facilitaría el control absoluto al gobierno de turno.
La implantación de un sistema semejante sólo requiere dar los siguientes pasos:
- Nacionalizar y someter a controles públicos a los medios de comunicación, de forma que la libertad de expresión se someta a la voluntad política y sea sólo el gobierno quien determine la información que se da y cómo se da, conformando así la "realidad" a su gusto y capricho para conseguir el adocenamiento de la voluntad popular.
- Someter la elección de los altos organos judiciales (Tribunal Supremo; Tribunal Constitucional, Fiscalía General y Consejo general del Poder Judicial) a la condición sine qua non de que el órgano a elegir se comprometa y adhiera al programa del Gobierno.
- Que los organos judiciales (adheridos al programa de Gobierno) fiscalicen y controlen las propuestas del poder legislativo antes de convertirse en Ley, rechazándolas cuando se separen del programa de gobierno o conlleven un riesgo a los alienamientos impuestos por el poder (único) ejecutivo.
Tres pasos, solo tres pasos y tendremos una dictadura.
6/6/2016