IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Clamor contemplado,
vigor enclaustrado,
ardor enredado,
dolor heredado,
no hay peor condena
que sobrellevar
las penumbras de otros cielos,
porque toda estrella
se cansará de iluminar,
¿pesadez?
aún cargan mis debilidades,
con las "fortalezas"
que ustedes creían potables,
me enveneno pensando siempre,
¿cuándo terminaré de respirar?,
aún ahogándome,
aún suspirando como puedo,
entre un mar inmarcesible e innavegable,
aún nadando sin cuerpo,
me sumerjo en cálidas burbujas,
que son universos aún más inmensos,
la empequeñez es infinita,
busco un espacio adecuado,
que silencie mis miedos,
y me regale aún más espacio,
para dejar de imaginar,
para sentir placer,
antes que pensar nuevas espinas,
realidad incuestionable,
mis pesares son
pensares de nuevo sol,
mis espejismos marcan
nuevos cielos sin luna,
mares que colisionan enfebrecidos,
realidad irreparable,
cada mente se abre insignificantemente,
no hay abertura eterna,
todos cederán
al colapso de la cordura,
aquel inicio tan ingenuo,
tan débil,
tan culpable,
aquel final que se creía eterno,
será la última razón
que encuentre el tiempo,
para darnos a entender
nuestro horror más profundo,
nuestra consciencia insaciable,
será una gota, en soledad,
bailando
con la ingravidez
de su sombra.
vigor enclaustrado,
ardor enredado,
dolor heredado,
no hay peor condena
que sobrellevar
las penumbras de otros cielos,
porque toda estrella
se cansará de iluminar,
¿pesadez?
aún cargan mis debilidades,
con las "fortalezas"
que ustedes creían potables,
me enveneno pensando siempre,
¿cuándo terminaré de respirar?,
aún ahogándome,
aún suspirando como puedo,
entre un mar inmarcesible e innavegable,
aún nadando sin cuerpo,
me sumerjo en cálidas burbujas,
que son universos aún más inmensos,
la empequeñez es infinita,
busco un espacio adecuado,
que silencie mis miedos,
y me regale aún más espacio,
para dejar de imaginar,
para sentir placer,
antes que pensar nuevas espinas,
realidad incuestionable,
mis pesares son
pensares de nuevo sol,
mis espejismos marcan
nuevos cielos sin luna,
mares que colisionan enfebrecidos,
realidad irreparable,
cada mente se abre insignificantemente,
no hay abertura eterna,
todos cederán
al colapso de la cordura,
aquel inicio tan ingenuo,
tan débil,
tan culpable,
aquel final que se creía eterno,
será la última razón
que encuentre el tiempo,
para darnos a entender
nuestro horror más profundo,
nuestra consciencia insaciable,
será una gota, en soledad,
bailando
con la ingravidez
de su sombra.