IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Caemos,
en disparidad de horizontes,
porque cada alma es blanco cielo,
y cada anhelo, nuevo vuelo,
caemos con la verdad en la garganta,
atragantándonos
con la elocuencia de toda sabiduría,
porque caemos,
del milagro hacia lo profundo,
milenios perderemos,
entre plumas y agitados suspiros,
perdemos muertas muertes,
aun más muertas que la vida,
caemos al mar, voraz,
sufridas costas las del mar,
que reciben estrellas negras,
y las devoran con sed de universo,
fluimos inertes y obviando todo límite,
piel de piedra, nos genera su dureza,
de mar errante, de mar vencido,
fluimos entre olas de montañas,
entre vientos de tormentas,
entre la bravura, indomable,
de nuestro tiempo, que ha de detenerse,
llegamos
a las costas del averno,
de un averno nuevo,
que simula ser voluntad divina,
que refleja ennegrecido
las memorias de existencias sagradas,
de experiencias malditas,
de nostalgias eternas,
llegamos,
al reino del hombre.
en disparidad de horizontes,
porque cada alma es blanco cielo,
y cada anhelo, nuevo vuelo,
caemos con la verdad en la garganta,
atragantándonos
con la elocuencia de toda sabiduría,
porque caemos,
del milagro hacia lo profundo,
milenios perderemos,
entre plumas y agitados suspiros,
perdemos muertas muertes,
aun más muertas que la vida,
caemos al mar, voraz,
sufridas costas las del mar,
que reciben estrellas negras,
y las devoran con sed de universo,
fluimos inertes y obviando todo límite,
piel de piedra, nos genera su dureza,
de mar errante, de mar vencido,
fluimos entre olas de montañas,
entre vientos de tormentas,
entre la bravura, indomable,
de nuestro tiempo, que ha de detenerse,
llegamos
a las costas del averno,
de un averno nuevo,
que simula ser voluntad divina,
que refleja ennegrecido
las memorias de existencias sagradas,
de experiencias malditas,
de nostalgias eternas,
llegamos,
al reino del hombre.