Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Remembranzas del Ser.
Las hojas viejas de mi diario me hablan de historias bellisimas donde las líneas son matizadas por risas, por algarabías propias y de mis amigos que descansan en recónditos sitios de mi memoria en apariencia dormida; cuán bello era saltar en los charcos despues de una torrencial lluvia, salpicar de lodo nuestros tobillos, llenar todos los sitios con nuestros asombros traducidos a gritos. Y entre tanta alegría se colaban las voces de la gente adulta que nos protegía... Era sencillo vivir entonces, nada resultaba díficil, ni necesitabas invitación alguna para unirte a toda esa fiesta, eso era nuestra vida en esos dias una fiesta divertida, no había críticas, ni era importante superar de otra gente expectativas, la vida era comer dulces, inventar mundos a nuestro gusto, podiamos ser gobernantes, o el payaso de un circo de Etiopía... Los días en que mi alma se lleno de frases ciertas, de gestos genuinos, de amigos en los que no habia distingos, eran días por demás divinamente vividos; cuantas veces ganar una carrera fué llenarme el espiritú de abrazos y felicitaciones francas de mis compañias sinceras. No hacía falta tener dinero en mi bolsillo para comprar obsequios comprometidos; recibí por esos días los mejores obsequios de mi vida, los mejores abrazos, las mejores risas compartidas, hasta las caídas entonces no dolían. Todo ya se ha ido, solo quedó un poco en mi viejo diario, el cual abró cuando las penas me agobian, es como tomar un respiro, es como recordarme que por pasar aquello hoy al vivir el presente tiene todo sentido.
Mary C. López
Última edición: