Rose Quartz
Poeta recién llegado
Un jovencito recoge flores en la linde de un lago,
Una tarea para domar su melancolía.
Su espíritu era guiado por un recuerdo vago,
Vivencias angustiantes catalizan la travesía.
Todas las tardes allí se agachaba,
Margaritas, lirios y narcisos en sus manos.
El yunque que su cuerpo limitaba
Se aligeraba acariciado por los cielos.
Aquel día un espectro surgió del líquido,
Prometiendo remediar su anhedonia.
Lo único que al muchacho hubo solicitado,
Fue nadar hasta un islote en la medianía.
Se precipitó al agua con osadía,
Tratando de alcanzar el horizonte,
Pero el lastre que eternamente padecía,
Lo transportó a la barca de Caronte.
El ser etéreo al darse cuenta de su error
Sollozó durante horas en la orilla,
Y en donde su llanto cubrió el verde color,
Surgió de margarita una florecilla.
Una tarea para domar su melancolía.
Su espíritu era guiado por un recuerdo vago,
Vivencias angustiantes catalizan la travesía.
Todas las tardes allí se agachaba,
Margaritas, lirios y narcisos en sus manos.
El yunque que su cuerpo limitaba
Se aligeraba acariciado por los cielos.
Aquel día un espectro surgió del líquido,
Prometiendo remediar su anhedonia.
Lo único que al muchacho hubo solicitado,
Fue nadar hasta un islote en la medianía.
Se precipitó al agua con osadía,
Tratando de alcanzar el horizonte,
Pero el lastre que eternamente padecía,
Lo transportó a la barca de Caronte.
El ser etéreo al darse cuenta de su error
Sollozó durante horas en la orilla,
Y en donde su llanto cubrió el verde color,
Surgió de margarita una florecilla.